Twitter en las próximas elecciones

Esta cita, me recordó tanto el comportamiento de los mexicanos en Twitter...

A un negro que discriminaban por negro, se le ocurrió pintarse de blanco. Entonces lo discriminaron por falso. Se despintó y lo discriminaron por voluble. Desesperado, se mató; y lo discriminaron por débil.

- Gilberto J. Signoret, Revista El Cuento 1971

Aunque probablemente esto pasa todo el año. ★

Pinterest

Con la reciente llegada de Pinterest, ni tardos ni perezosos, aquellos trabajando en social media y marketing “creyeron” encontrar una mina de oro o una infinita fuente de posibilidades para promover productos y servicios. El problema como siempre suele suceder en estos casos, es la imagen.

La principal característica de Pinterest radica en la clasificación y organización casi inmediata de imágenes, pueden ser desde estos productos o servicios, hasta el contenido que los mismos usuarios encuentran en la red.

El problema para gran parte de las agencias que trabajan en los rubros antes mencionados, es su poca o nula formación en imagen, así como el reto de generar un verdadero impacto visual que logre la viralidad de esa imagen o “pin” entre una gran cantidad de usuarios.

Como dicen por ahí, no hacen falta conectar más de dos neuronas para ver qué es lo que la gente está compartiendo más, entre las que destacan:

  • Productos/souvenirs, artesanal y laboriosamente hechos (desde la presentación de una bebida hasta unos zapatos).
  • Citas tipográficamente bien armadas, de esas que ya circulaban mucho en Tumblr y solo brincaron a Pinterest.
  • Conjuntos de ropa (outfits), peinados y maquillaje.
  • Comida
  • Casas, espacios arquitectónicos y decoración.

De toda esa suma, tampoco hace falta ser muy sabio para observar que la mayoría de los usuarios que comparten y comentan lo más popular, son mujeres.

Con este primer panorama establecido, es elemental que ser “Social Media Guru” o intentar llevar el marketing al extremo, no siempre va a demandar estar en todas las redes sociales y, si tu publico no hace su match perfecto con Pinterest, o simplemente tu comunidad ni siquiera habla ese idioma ni tiene registros ahí, no tiene ningún caso.

Ahora vayamos a un siguiente punto que ha logrado llamar más la atención que las mismas bondades que pueda tener esta red, la polémica del copyright.

Cada vez que sale una red nueva, muy aparte de que existan puntos importantes que delimitar sobre la distribución de contenidos, es también oportunidad para aprovechar el “hype” de la crítica. Aquí es un tanto obvio que los sitios de social media y marketing se tapizaron con críticas o “rebloggeos” sobre las cláusulas de Pinterest, que no fueron otra cosa que lo mismo que tuvo en un inicio Facebook, Twitter, G+, Tumblr y no se cuantas otras.

Para aclarar aquí el punto, el escándalo era en relación a que se sospechaba que Pinterest quería vender el contenido que depositaba la gente en cada uno de sus “Pines”. Dato curioso, mucha gente que le dio vueltas a este tema, no crea contenido propio, y en algunos casos, clama que el asunto no va por proteger el copyright de autores, sino evitar que se violen “los derechos de los usuarios”.

Entre otras cosas, Pinterest ha liberado herramientas para reportar rápidamente cuando se ha violado algún copyright.

De todo esto, Pinterest termina en segundo plano, como pretexto y consecuencia para artículos y menciones que terminen revelando:

  • Que no eres tú quien dio ese paso para crear esa red que está funcionando muy bien (con tropiezos como todas las otras tuvieron).
  • Que Pinterest no se creó para usuarios activos principalmente sino pasivos, y, lo más probable que las personas a quienes gusta menos, sea porque no tienen contenido visual y/o ninguna clase de gusto particular por compartir imágenes.
  • Que hacer marketing o Social Media no te da licencia inmediata para entender el público en Pinterest y saber usar esta red bajo los intereses de sus usuarios.
  • Que para entender como funciona (si quieres vender productos/servicios), sería ideal tener un conocimiento como autor y creador de contenido, particularmente del contenido en la imagen, porque va a ser el primer salto para obtener un Pin, Repin, like y finalmente un “click”, y que de no tenerlo, deberías armar un equipo multidisciplinario que lo entienda (como toda buena campaña).

Aunque los últimos puntos son un tanto obvios, para un mundo donde las agencias se arman con tanta improvisación, no es sorpresa que alguien enfocado en estas áreas ya esté manejando o contemplando algo en Pinterest sin saber a ciencia cierta qué clase de resultados obtendrá.

A los fotógrafos no hace falta decirles que esta red es una gran fuente de inspiración (como ver muchos Tumblrs de foto en muy poco tiempo) y una manera de organizar ideas para sesiones, particularmente útil para visualizar ropa y maquillajes. Con los diseñadores pasa similar, prueben buscar typography. O incluso, para aquellos fans de la ilustración, o el editor de un siguiente libro, con tan solo escribir illustration aparecen muchos ejemplos interesantes.

Pinterest por principio tendrá mejores resultados para quienes busquen o generen grandes imágenes y esto sea parte de su profesión o negocio. Al momento que se excluya lo relacionado con esto, se pierde.

Si quieres saber más sobre el tema, acá un artículo que escribí para Isopixel. También puedes seguirme en Pinterest ★

¿Por qué SOPA es una mala idea?









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Mucho más allá...

Lo malo es que el arte no se democratiza, se democratizan algunas de las herramientas que usan algunos artistas. Y la siguiente analogía se aplica muy bien para los que son artistas vs. los wannabes: a mi dame un cincel y un martillo y hago un hoyo en la pared, dáselo a Miguel Ángel y hace el David. Son las mismas herramientas, la diferencia está en la sensibilidad, la dedicación y el artesanado. La cosa con los wannabes es que se la pasan haciendo agujeros en la pared y sienten que están a la altura de Miguel Ángel, sólo porque su cincel es de la misma marca y/o más grande.

Por muchas Macs que le pongan y se compren sus cámaras carísimas y la mamada, los wannabes se la pasan haciendo hoyos en la pared. El arte no se democratiza, el arte sigue siendo parte de una élite, la élite que le chinga y tiene una homogeneidad semiótica y una cohesión sintactica impecable. El artista está más allá de lo “locochón”. ¡uff! MUCHO MÁS ALLÁ.

— via Merodeador Nocturno en Congal Postapocalíptico

Si haces a todos artistas, nadie es artista

IF YOU MAKE EVERYTHING BOLD, NOTHING IS BOLD.
— Art Webb

A veces se encuentra uno con la fortuna de que el tema más citado en este blog resulta ser la preocupación principal de un documental, en este caso PressPausePlay (vía @wulfrano), si no lo han visto, se los recomiendo mucho.

Básicamente se aborda la idea de que la tecnología, ahora accesible para todos, es algo particularmente fascinante para los artistas, pero lo realmente interesante del documental es cuando ponen la otra cara de la moneda, ¿qué pasa cuando la herramienta se democratiza tanto que se crea un océano de basura?

¿Instagram? ¿Flickr? teléfonos con HD o incluso el costo de las cámaras, el software que ahora puede hacer lo que antes hacían músicos con toda una serie de cajas de ritmos.

Sin duda es genial, para muchos artistas, poder tener todo esto por un precio mucho menor, hasta ahí todo queda claro, ¿pero qué pasa cuando gente que no hace arte toma las mismas herramientas?

Como es de esperarse, aquí se suscita una discusión aún más interesante, incluso algunos “pseudo artistas” que van a reclamar a los comentarios del documental ¿y quienes son ustedes o los entrevistados para determinar quién es artista y quién no?

La idea principal del documental me parece muy clara, el verdadero artista, por principio, es una persona estudiosa, analítica, trabajadora, curiosa y con grandes capacidades para conectar ideas de formas innovadoras. Ahí tenemos un perfil, más allá de perdernos en una eterna discusión sobre qué es arte y qué no.

El problema con la democratización tecnológica es que, en aras de vender, le han fabricado la idea a la gente de que puede tener una cámara Holga con el click de un filtro en su iPhone. Aquí, más allá de que la densidad del film en una Holga sea de mucho mayor definición que la diminuta capacidad de captura de un iPhone, el verdadero problema radica en la mediocridad de generar algo con el menor esfuerzo, valga citar de nuevo, sin estudiar, analizar, trabajar y ni siquiera usar tu curiosidad para generar algo, sino innovador, al menos propio, lejos de la automatización de resultados a los cuales parece alinearse cada vez más gente (no artistas).

Ni siquiera hablamos de una tecnología sencilla “al estilo Apple” para hacerse a un lado y dejar que el artista se concentre en crear, sino en algo más grave mencionado en el documental, que los fans en un concierto lleguen a sentir que saben lo suficiente como para cuestionar, corregir y reemplazar incluso a su artista favorito solo por tener las mismas herramientas y medios para publicar, como lo citaba arriba “IF YOU MAKE EVERYTHING BOLD, NOTHING IS BOLD.” O el ejemplo mencionado de los “bloggers” que opinan todos qué debe y qué no debe hacerse o decirse sin ninguna formación de por medio que los respalde.

Dentro de este nuevo panorama, apunta también a un especie de Oscurantismo Digital o un declive tecnológico, que probablemente ya está comenzando. Si la red se llena de basura o si todos generamos contenido mediocre, el usuario se acostumbra, y ese es el verdadero peligro.

El artista actual, después de dar primero la bienvenida a la tecnología como un aliado, ahora confronta un medio saturado donde tendrá que buscar y rescatar, lejos de la perfección de la máquina, lo que genuinamente sea más humano. ★

Un futuro fugaz: humanos y máquinas.

El último mes del 2011 se prestó, como sucede cada año, para reflexionar acerca de nuestra actividad y coexistencia con algoritmos, tecnología y redes sociales. Me llamó la atención no ser el único que piensa, sino que nos estamos sobrecargando de información y de actividades superfluas, que al menos la mayoría no sabe como filtrar o administrar la cantidad que consume en su día a día.

Uno de los planteamientos que se consolidaron en el 2011, fue la red como fenómeno humano, en las redes sociales, y su “supuesta” contraparte con los algoritmos que obtienen información para deducir o incluso determinar sin equivocación, qué queremos, qué necesitamos y casi… qué sentimos.

En TechCrunch la apuesta es a decir El Internet es la gente y ver todo esto como el reflejo de un fenómeno social. Sin duda una parte importante se puede abordar así, pero la contraparte, esa de la que no nos gusta platicar, esa que en una fábrica hace los procesos homogéneos y ordena como debe de suceder cada uno, se vuelve la plataforma de nuestras manifestaciones, entiéndase por esto los protocolos en las redes sociales, cómo das un like y que “debe” ser un like, cómo debes poner un “trending topic” porque así es como se entiende.

Supuestamente, en este fenómeno social, la gente se manifiesta como le da la gana, llegó a cambiar al mundo y a decir y fotografiar cuanta cosa le sucede diariamente. De esta forma y por estos medios, a sentir que está viviendo (aunque sea solo en su cabecita), el momento histórico de la “libertad tecnológica”, aunque su fascinación al final del día esté relacionada con una noticia banal, una aplicación que mañana olvidará o cientos de fotos que se perderán en su timeline.

Justo en otro artículo de TechCrunch, Tech Comes To The Real World, se plantea un análisis que señala a la revolución tecnológica como el “Imperio de la banalidad”. Haciendo un minucioso análisis, una gran cantidad de inventos, aplicaciones y otras novedades no han cambiado drásticamente los resultados, solo los procesos, y de estos mismos, la mayoría enfocado a actividades cotidianas, frívolas actividades cotidianas que antes no necesitábamos, pero entre más existen, más nos volvemos dependientes de ellas.

Cuando tuve mi primer iPod Touch, me sentí fascinado por su diseño, y aunque en gran parte lo escogí para poder mostrar mi portafolio, recuerdo cuando bajé un Nivel o nivelador y me pareció increíble tener una aplicación gratuita que equivalía a un aparato que me habría costado alrededor de 200 pesos en una tienda de herramientas… unos meses después me di cuenta de que rara vez lo usaba. Aquí claramente hablo de una herramienta, pero Instagram no es una herramienta, así como tampoco lo son cualquier cantidad de aplicaciones, redes sociales o ideas absurdas como prender tu auto hablándole a tu iPhone (Siri). Pero es curiosamente este mundo de aplicaciones los que dominan el día a día y probablemente el 50% de la conversación en línea.

Si pensáramos que todo esto es una exageración, solo falta leer en periódicos sobre lo que dice un político en Twitter, cómo la regaron en Facebook o simplemente ver a dos personas comunicándose en un diálogo verbal sin poder evitar “likes” y hashtags mencionados en una conversación y hablar en bloques de 140 caracteres o menos.

Estamos determinados de una u otra forma, a limitar los mensajes en torno un medio y a darle forma a nuestras vidas a razón de lo que idealmente podemos compartir.

A través de estas tendencias de comunicación y esa serie de inventos, la tecnología banal se vuelve el “mainstream” en la vida de muchos. Ya sin ir más lejos, cuando escuchas a un fotógrafo decir que prefirió comprarse el nuevo iPhone que renovar equipo fotográfico, sabes que ese “Imperio de la frivolidad” se volvió indispensable. Sabes que no es la evolución tecnológica de herramientas serias la que afectó la percepción social de la fotografía, sino la obsesión por darle un ficticio poder a la gente a través de un celular, para tomar fotos, que mañana desaparecerán en su timeline.

Y llega ese momento en que me pregunto si todo esto no se vuelve la ilusión de libertad para ese usuario promedio que entrega su reino por un celular o incluso por su supuesto ejercicio de expresarse en una red social, la cual a final de cuentas funge como esa infinita rueda del hamster que ya no necesita estar en una jaula porque el usuario ya no se va a escapar. ★

Hace unos días leí este artículo en el tiempo.com, unos días después recuperó el tema Soska por aquí y todo esto se juntó en algunas reflexiones sobre blogs y los momentos de introspección que hemos perdido, como lo apunta Camilo Jiménez al renunciar a su cátedra porque sus alumnos no escriben bien.

Cuando leí el artículo, me sentí triste, no solo por una generación actual sino por mis propias costumbres y como han cambiado. Las redes sociales comenzaron como algo “novedoso e interesante con grandes posibilidades” y saturaron todo hasta “alienar” nuestras actividades (claro está en la medida en que lo permitas).

De una u otra forma he terminado interrumpiendo infinidad de veces mi día entre Facebook, Twitter, G+, Quora o la red en turno, sin que en concreto me de un beneficio razonable al tiempo que se la pasa uno leyendo, lo que en su mayoría son trivialidades.

En Facebook, todos somos el centro del universo, con esto ni siquiera me refiero a la promoción profesional o a las publicaciones con grupos, sino a las personas que elevan el momento más nimio a algo casi divino, lo trivial se impone sobre cualquier otra actividad.

En Twitter todos son portavoces certificados, expertos de opinión, no importa si tienes 17 o 37, la democracia, la famosa horizontalidad 2.0 que fascinaba tanto, termina aplanando la diversidad para resultar en un pensamiento alineado a un trending topic. Eso, aderezado de quejas y templos al “tweet favorito”.

Google Plus, la red que se llena de la “pose desertora contra Facebook” y protagoniza la trivialidad pero “versión geek”.

¿Y los blogs? ¿en dónde dejamos a los papás de todo esto? El contenido que viaja entre todas estas redes, viene finalmente de ahí.

Los blogs son ese momento de introspección que empiezan a olvidarse, esto es claro cuando vemos que lo único que puede más o menos encontrarse en la red, son Tumblrs o “reblogging” (en su mayoría) y bloggers con espacios rara vez actualizados (como le está comenzando a pasar a Mocca).

Del artículo de Camilo Jimenez, cito este fragmento:

Mi sobrino le dice a su madre, mi hermana, que él sí lee mucho, en Internet. Lo que debe preguntarse es cómo se lee en Internet. Lo que he visto es que se lee en medio del parloteo de las ventanas abiertas del chat, mientras se va cargando un video en Youtube, siguiendo vínculos. Lo que han perdido los nativos digitales es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio. La capacidad de estar solos. Solo en soledad, en silencio, nacen las preguntas, las ideas. Los nativos digitales no conocen la soledad ni la introspección. Tienen 302 seguidores en Twitter. Tienen 643 amigos en Facebook.
Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso, los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombis.

Tener un blog, le pide más o menos al autor, que retome la escritura, el lenguaje, revise sus ideas y se siente a esa introspección, a ese espacio de soledad mínimo que como seres humanos hemos perdido entre tanto ruido.

Que no me tomen a mal que no es la red social perse, sino la sobredosis de información e interrupciones, cada vez más notoria o más fuerte.

Es esa parte de la tecnología “democrática” que le dio a todos las mismas herramientas sin pedir tantita preparación, para convertirnos, no se si en nativos digitales o “webones digitales”, con fiebre de compartir más de lo que humanamente podemos leer y en la comodidad de que si mañana no nos acordamos del nombre de alguien, podemos encontrarlo en Google.

Con esa perspectiva, sin esa característica humana de introspección, se complica aún más que la gente aprenda a leer… y menos a escribir. ★

¿Qué cámaras son las mejores?

Sin duda una de los temas más discutidos entre amateurs y profesionales ¿Qué cámaras son las mejores?

Lo primero que habría que dejar claro con respecto a la fotografía es que no hay nada que se pueda hacer si la persona interesada carece de visión y creatividad.

Después de unos años de observar “flame wars” entre evangelistas de marcas, podría asegurar que de esos foros y sitios web vagamente podrás rescatar al 1% de verdaderos fotógrafos. Podrán ganar bien, otros mal, otros incluso hacerlo por placer, algunos venderán muy caro su trabajo y otros harán prácticamente lo que sea para lograrlo, pero solo unos cuantos brillarán en su calidad y por ende en una aplicación práctica de lo que saben, de esta forma el internet se vuelve un lugar complicado donde la opinión está escasamente respaldada.

Entonces… ¿es correcto plantearse qué cámaras son las mejores o es necesario organizar nuestras ideas para poder definir mejor esto?

Los puntos básicos para responder realmente irían así:

  1. ¿Por qué quiero ser fotógrafo?
  2. ¿Qué segmento de la fotografía me gusta más? ¿Retrato, documental, fashion, viajes, animales, arquitectura, paisajes?
  3. ¿Me gusta o me apasiona? ¿Conozco la diferencia?
  4. ¿Cuáles quiero que sean las repercusiones de mis fotografías?
  5. ¿Quiero que mis fotos se usen para algo? ¿En qué medio?
  6. ¿Cuál es mi presupuesto?
  7. ¿Me gusta cómo se ven las imágenes o cómo me veo con la cámara?
  8. Si ya he hecho fotografía ¿qué ha sido más difícil? ¿qué ha sido más fácil? ¿qué he disfrutado más?

La mejor cámara es aquella que será la mejor herramienta en torno a tus necesidades, por eso la discusión vaga ¿cuál es la mejor cámara reflex? no lleva a ningún fin concreto porque no hay propósito, sin metas no se pueden definir destinos, en tal caso valdría la pena pensar ¿necesito el modelo más completo? ¿podré explotarlo al máximo?

Quizá no podría asegurar esto como infalible, pero las preguntas me parecen bastante obvias, el asunto es que rara vez aplicamos algún método a la compra impulsiva de una cámara y en cambio corremos a analizar cientos de reseñas que podrían ciegamente convencernos de que es una herramienta completa con una gran calidad de imagen, lo cual no forzosamente daría resultados si el comprador no tiene las bases mínimas para descubrirlo. ★

Saul Bass: On Making Money vs Quality Work

Even if nobody cares. ★

Now what are you going to change?

He changed computers.
He changed software.
He changed design.
He changed publishing.
He changed film.
He changed music.
He changed advertising.
He changed retail.
He changed business.
He changed beige.
He changed expectations.
He changed our minds.
He changed them.
He changed us.
He changed you.

“Don’t be sad because it’s over. Smile because it happened.” – Dr. Seuss

Now what are you going to change?

— Jason Fried (about Steve Jobs) ★

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