Creo que he discutido, sin forzosamente ser el iniciador de la conversación, sobre que tan mal veo en nacionalismo… y como esta visión atenta con su retraso cultural… no solo a diseñadores sino al país en general.
Roger Bartra tiene un texto que se llama La Jaula de la Melancolía, recientemente encontré este pequeño ensayo junto con otros… y aunque son lecturas elementales o básicas… seguro servirá a más de uno reflexionar sobre esto.
La Mexicanidad, comienza escribiendo Bartra, es la subjetividad mexicana compuesta de estereotipos psicológicos, con esto nos referimos a los paisajes, los héroes y los panoramas históricos.
Entonces, el carácter nacional mexicano aparece como un mito, el mito nacionalista, esta imaginería llena de contradicciones ideológicas y antagonismo, la manera legitimada de explotación.
Así también, el Axolote es utilizado por Roger Bartra como metáfora de la mexicanidad, el sujeto activo y el pasivo, el de la metamórfosis o la melancolía. El axolote a su vez manifiesta la idea de que hemos reproducido un esquema cultural que no madura, que no se ha desarrollado ni se transformado.
La imaginería nacional a convertido a los campesinos en personajes melancólicos; la visión de los campesinos desde la perspectiva moderna, son pasivos, indiferentes al cambio, pesimistas, resignados, temerosos e independientes. (Y esta actitud ya no es exclusiva de ellos)
El estereotipo del campesino es melancólico, se constituye como carácter mexicano y de cultura nacional.
Entonces la melancolía queda anclada como un estereotipo de conciencia intelectual, las diversas facetas o mascaras del mexicano, la misantropía, la burla, el capricho, la pereza, la bestialidad y la falta de aspiraciones son parte de este estereotipo. (¿alguien se identifica?, cóbrale menos para no perder la chamba, tu termínala aunque no quede perfecta, no te quejes, así es México)
En el proceso de construcción de nuestra idea de nación, destaca el estereotipo del mexicano abúlico y perezoso (idea que se extiende en Europa), que es utilizada, revalorada y elaborada para la conciencia nacionalista, para oponerla con el orgullo patriótico a los valores anglosajones.
Otro símbolo mexicano utilizado para toda la nación es “el pelado”, un especie de campesino urbano, los que vienen buscando la tierra prometida. Este, denominado así por la intelectualidad mexicana, por un sentimiento de inferioridad, el mexicano en su primitivismo realista.
La otra historia de la melancolía conduce al drama del héroe o del genio que debe cargarla a cambio de la lucidez con que puede mirar al mundo y crear.
El intelectual se identifica su soledad con la de los campesinos más pobres, los muertos de hambre.
El racionalismo constituyó para el intelectual una forma de ver las cosas, incapaz de comprender la nueva mitología en la que se encontraban sumergidos, el hombre civilizado observa al mundo rural y primitivo fuera de contexto en un tiempo mítico, los indígenas en este caso.
Se piensa con lo anterior de acuerdo al estereotipo que una vez más del campesino vive como perezoso, contraste del norteamericano, por ejemplo, que es activo y eficiente. El hombre de la sociedad capitalista cree que los campesinos viven inmersos en la pasividad.
Dentro de la idea occidental sobre esto encontramos que “el salvaje” vive supuestamente sin conciencia del fluir del tiempo, a la cual se atribuye su melancolía.
Ahora, la idea de la muerte se maneja dentro de la cultura mexicana moderna como el gesto heroico, el miedo a la muerte se convierte en fatalismo pero el héroe mexicano no deja de jugar con la muerte y reírse de ella.
El arquetipo de la mujer mexicana contiene aquella dualidad en donde debe fornicar con desenfreno al macho mexicano y al mismo tiempo ser virginal y consoladora.
La dialéctica del arquetipo femenino funciona así: cuando el hombre es inocente la mujer lo tienta con su carne pero cuando en el hombre prende la lujuria, entonces ella debe ser dulce y compasiva. Cuando son comprensivas y virginales, son violadas.
Al final de todos estos juegos comparativos, se pueden distinguir las causas que no dejan o dificultan la relación de los mexicanos con su pasado y con la historia, todo esto es reducido a símbolos que glorifican el poder nacional y hacen un lado a la razón.
Conclusión:
El nacionalismo resulta la legitimación de la explotación dominante, una justificación de la desigualdad y la injusticia mediante la uniformación de la cultura política.
El famoso axolote ya no nos sirve como metáfora comparativa de la cultura nacional, la identidad se ha perdido.
Nos queda la misión de encontrar lo que siempre ha existido pero nos ha costado trabajo entender, la cultura nacional debe empezar su proceso a partir del entendimiento de ella y de vencer las barreras ideológicas que nos han separado… aunque esto signifique entender cosas que no nos gustan o nos rompen la visión sobre nuestra “hermosa patria”. ★
grandes talentos reunidos en este sitio de Getty Images.
Para los que no entienden los mecanismos de control de la religión y los bancos, que van de la mano. El documental no es nuevo pero ahora es como las lecturas básicas.
para todos aquellos que adoraban las cámaras Polaroid, el 31 de diciembre del 2008 cesaron totalmente de fabricar film. FujiFilm tendrá lo más parecido a lo que era una Polaroid.
curioso video muestra a un par de gatos en una máquina para caminar :)
la única forma genuina, legal y sin instalación de copiar y pegar textos en Safari y Mail.
| www.flickr.com |
2 Respuestas
Jaime
junio 9, 2007 a las 01:13 hrs
1Me ha encantado tu post. Te dejo aquí el fragmento de un ensayo que hicimos unos amigos y yo hace un año, llamado “Mexicano sin Tequila”.
¿Qué es un mexicano? Técnicamente, decimos que alguien es mexicano cuando ha nacido dentro del territorio nacional o cuando sin haber nacido aquí, ha adquirido la nacionalidad mediante un trámite legal. Pero recientemente, desde el auge de los medios masivos de información, la sociedad ha creado ideas completamente erróneas acerca de cómo es un auténtico mexicano. Gracias a un nacionalismo absurdo que se nos ha venido planteando con el fin de transformarnos en entes que mantengan el sistema de consumo con corte capitalista que el gobierno del mundo occidental se ha encargado de imponer, ahora es común encontrar expresiones como “yo soy bien mexicano” o “esos ni parecen mexicanos”. Esto, sin aludir en ninguno de los casos al origen geográfico del individuo o grupo de individuos, sino a deformaciones del imaginario social, causadas en su mayoría por los medios de información masiva, quienes ante un mundo cada vez más globalizado, mantienen su poder económico y el control de la sociedad, mediante la venta de una farsa que han hecho pasar por nacionalismo, para hacernos sentir “más mexicanos”, siendo este un estado condicionado por el consumo masivo de bienes. Todo esto para garantizar la supervivencia de la hegemonía que alimenta al sistema. De ahora en adelante, nos referiremos hacia este nacionalismo con un término propio al que denominaremos nacionalismo ficticio.
[...]
Pero ¿cómo es que hemos llegado a adquirir y agenciarnos tantos estereotipos nacionales?, ¿cuáles son los procesos los cuales nos llevaron a transformar algunos acentos de nuestra sociedad en agentes definitorios arbitrarios y totalizadores?
Para poder responder las preguntas planteadas anteriormente, es necesario retomar algunos de los conceptos que aporta la psicología social, así como varios mecanismos culturales que plantea la misma.
Dentro de esta disciplina existe un mecanismo llamado percepción social. Pero antes de hablar de este proceso, es necesario precisar la definición de cultura. Entendemos como cultura, a los inadvertidos sistemas de valores, creencias, normas, dispositivos y símbolos que han sido creados por una sociedad y que sus miembros comparten. Esto produce dos dimensiones de productos culturales. El universo intangible y el bagaje tangible.
La percepción social habla de la influencia que tienen los factores socioculturales sobre los procesos perceptuales. Los procesos perceptuales son aquellos mediante los cuales recibimos información del medio y de los demás. Cualquier situación que nos haga más concientes de nosotros mismos, dígase las experiencias que vivimos, tienden a afectar nuestra percepción de los acontecimientos y los objetos que son vistos como relacionados con nuestra identidad.
Dentro de esa teoría, podemos apreciar que la manera en la que recibimos sensaciones e ideas del medio, entre ellas la cultura, está condicionada por una serie de factores que determinan qué tanta influencia llegarán a tener finalmente estas sensaciones e ideas sobre nosotros mismos.
La manera en la que construimos nuestra identidad depende de qué es lo que percibimos y cómo lo percibimos, y por ende de los factores que nos rodean al momento de la percepción, así como de la manera en la que recibimos, en este caso, los mensajes.
[...]
De manera opuesta al nacionalismo ficticio, proponemos lo que podríamos llamar nacionalismo libre positivo. Éste, es un enfoque distinto acerca de lo que es ser mexicano, en donde cada individuo, tendrá que adquirir sus rasgos culturales propios, que si bien en cierto momento estarían ligados a la percepción del ambiente y como influyen los demás en esta, no serán producto de mecanismos creados por los medios masivos. Tendrá el individuo la libertad de adoptar rasgos de otras culturas sin perder en sí la autenticidad de su cultura, creando una nueva para sí mismo. De este modo, cada individuo tendrá una identidad personal real. La suma de esas identidades reales consumará una identidad social con un rango de diversidad muy amplio, que ya sin restricciones, formará una auténtica identidad social. Misma que favorecerá el proceso de conocimiento propio e introspección de la sociedad, con el cual será posible lograr el desarrollo social que el país requiere. [...]
lightme
junio 10, 2007 a las 04:36 hrs
2La identidad mexicana…nooooo, la identidad personal es la que importa, al identidad de la nacion es una idea, es como un texto el cada quien lo interpreta como quiere…
La nacion mexicana es un territorio el cual ni siquiera esta amalgamado por las mismas costumbres culinarias, religiosas o sociales, el mexicano es un sueño, una idea bien vendida al pueblo de la misma manera que lo es el frances, el ingles o el norteamericano.
PD: yo odio los nacionalismos y las fronteras..
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