Una de las opiniones que he leído frecuentemente sobre los diseñadores, sean estos gráficos, industriales o de otras áreas, es que solo quieren hacer las cosas bonitas, aunque estas no siempre sean funcionales. Esta fama se ha hecho tan mala que cuando hablas con alguien que no es diseñador, sea un cliente o un amiga en una reunión… se piensa en el diseñador como alguien que va a hacer un arreglo estético para que tu producto se vea “bonito”.

La belleza para los verdaderos diseñadores reside en la función. Si funciona, es bueno y si funciona muy bien, es excelente.

Es probable que uno de los debates más viejos y tontos, sea el de si los diseñadores son artistas y o científicos de la imagen. Entre todas estas discusiones, los más ofendidos resultan aquellos que se sentían artistas y por eso tomaron la carrera de diseño, tristemente para descubrir que no encontraban placer en hacer las cosas funcionales… eeer… así es, ni modo.

Para no entrar en esa polémica infinita artista vs diseñador, hay que aclararlo lo obvio a veces, como que la premisa básica detrás del diseño a nivel general, sea este industrial o gráfico… o inclusive arquitectónico; “la forma sigue a la función”… y si la forma sigue a la función, podemos dejar de llorar que somos artistas… y dejar esa ingenuidad que nos creemos artistas porque “creamos”. Simplemente porque nadie está diciendo que no podamos ser artistas… podemos separar esas áreas, todos hemos visto y conocemos diseñadores que en esa área específica hacen cosas prácticas, atractivas y por lo tanto funcionales, también hemos visto que quienes tienen ese ímpetu de crear o manifestar algo que no sea tan funcional pero que estimule la parte artística, terminan abordando otras áreas, como la ilustración y/o la fotografía, que ha sido el caso de muchos, entre los que me cuento.

Otro mal entendido es que si es bello es porque eres artista… pero ahí vamos a el lado tan criticado por los “no diseñadores”, con mucha razón. El diseñador que “embellece” pero hace las cosas torpes o de plano no funcionan… ¿que triste, no?

Claro… vamos al, no son todos los que están ni están todos los que son. Si estudió diseño o dice que es diseñador, eso no significa nada, al diseñador en estos días, lo hacen resultados:

  • ¿Conoces lo que hace ese diseñador?
  • ¿Entiendes ese sitio, puedes encontrar todo fácilmente?
  • ¿Funciona el logotipo, se lee, se entiende, se impone la marca?
  • Señalización ¿Te confunde el letrero de mujeres con el de hombres?
  • ¿Hace pruebas reales con tus productos?

Verán… la investigación de mercado existe antes de la “mercadotecnia” como carrera… y solían aplicarla los diseñadores… si pensáramos en términos más cercanos al web, aplicaríamos arquitectura de información y estudios de usabilidad… ¿Qué hay detrás?… la forma sigue a la función y el estudio de tu mercado… entiéndase por esto, hacer sitios basados en lo que es más sencillo para los usuarios, más efectivo, más inmediato. (por eso tanta protesta a sitios en flash, porque son una traba casi siempre, no que sea la tecnología la culpable, sino más el método)

Regresando a la crítica a ciertos diseñadores, encontramos un hueco en su formación y por lo tanto, que no todos son diseñadores más que por título, no por práctica.

Existe toda una generación que parece multiplicarse cada cierto tiempo, esa que participa en concursos y hace hermosos diseños experimentales… y claro, no tiene nada de malo, pero no hacen cosas que funcionen… y se hace la mala fama que pagarás por algo que no se va a reflejar para los clientes en grandes ventas.

Ahora lo sabes tu diseñador y lo sabe cualquiera que caiga por accidente aquí, si diseñas haz algo que funcione, la belleza saldrá siempre que estudies bien las metas de ese trabajo… si vas a contratar a un diseñador y te has topado con esta reflexión, revisa que hasta el mismo portafolio sea fácil de ver.

Un ejemplo muy sencillo… al entrar al sitio de Cinepolis en México, sale una intro totalmente innecesaria que quita valioso tiempo. Si contara la cantidad de veces, estando con amigos, en otras casas o compartiendo opinión, todos parecen odiar la intro y querer la información de inmediato.

  • ¿Por qué el sitio de Cinépolis en México tiene en el menú del país a Panamá, Costa Rica, Guatemala y el Salvador?… eso implica para mi como usuario viviendo en México, navegar cosas que no me interesan.
  • ¿Por qué me “atacan” con tantos banners si a la segunda vez que entro a ese sitio, lo único que quiero es ver el horario y disponibilidad de las películas que están en el cine más cercano?
  • ¿Cuántos obstáculos más tengo que ver antes de llegar a lo que busco? ¿Por qué no puedo ponerle un favorito o bookmark al cine de mi zona?
  • ¿Por qué Cinepolis no tiene un feed o RSS en donde pueda suscribirme únicamente a las películas que están en mi ciudad o en el cine cercano a mi casa?

Todos y cada uno de estos elementos faltantes, no fueron ni por asomo pensados por el diseñador en cuestión y son clave para que alguien vaya al cine, son la diferencia entre llegar a tiempo y llegar tarde, entre enterarte de un estreno o esperar a que cargue una pesada promoción en flash, que muy probablemente no te interesa… oh si porque gran descubrimiento, lo que le interesa a la gente, lo decide la gente.

Sin duda hay muchas soluciones y formas de hacer mucho más ágil la experiencia en el cine, después de todo no siempre se trata de un sitio vistoso, resulta obvio que las personas van al cine porque quieren ir al cine, por principio… contratarías a quienes desarrollaron ese sitio?

Valdría la pena también, meditar como cliente, cual es la relación concreta que quieres de resultados a partir de un sitio y olvidarse de una buena vez, de lo que quieres ver en tu sitio… para pensar en lo que quieren ver tus visitantes. ★