Hace relativamente poco tiempo, me decía David Ochoa sobre el desequilibrio que a veces pueden tener los blogs cuando opinan tan tajantemente sobre algún tema.

Y es justo en esta nota donde el juicio, para variar y como suele darse en internet, es precipitado.

La MacBook Air para mi es como un iPod Touch en grande. Un dispositivo de comunicación que ofrece algo en concreto y que no demerita su calidad por lo que no incluye. Podríamos fácilmente hacer una lista de todo lo que queremos que tenga y, es un hecho que podría ser un parámetro para el próximo producto… pero vamos, yo no habría dejado de comprar un iPod touch solo porque tiene únicamente 16GB o porque este no tiene los puertos y la conectividad que “yo” espero.

El juicio precipitado, como siempre pasa de forma tan visceral, es que se le quiere comparar con las hermanas mayores, por decirlo así, las Macbook y Macbook pro.

Si mencionara la cantidad de personas que tienen un celular, un iPod, un iPhone o una macbook y que no usan ni la mitad de lo que traen, no acabaría. Fue justo la semana antepasada que estuve gestionando a través de mi iPod, la negociación de una sesión fotográfica.

¿Qué tan capaz y valiosa será la herramienta? no creo que sea la pregunta adecuada, en cambio yo pensaría…

¿Qué necesitas y qué puedes hacer con la configuración que tiene?

Si compráramos así, nos causaría menos conflicto que una empresa que puede bien no simpatizarnos, lance no uno, sino decenas de productos. ★