6 puntos básicos: contratando diseñadores

Esta es la primera vez que hablo de este tema, probablemente porque casi siempre que escribo lo hago para darle recursos a los que por mayoría trabajan en alguna empresa o bajo el lineamiento de algún proyecto, así que dejemos claro, este post es para aquellos que toman decisiones y que ya tienen experiencia suficiente para coordinar equipos de trabajo.

Citando a Freelanceswitch; “La gente no quiere consumir información mecánicamente, quieren aprender de las experiencias de otros y quieren escuchar acerca de lo que te apasiona”, esencialmente de eso trata Moccablog.

He tenido la experiencia de ir a entrevisas de trabajo y unos años después hacerlas, en la experiencia general, no solo la mía, el diseñador que en una situación real puede resolver o explicar sus diseños, es siempre el más apto.

Es evidente que primero la empresa debe aclarar sus objetivos al contratar a alguien, no será lo mismo una persona que está formando una página con lineamientos de otros a una que sea capaz de tomar decisiones en un diseño.

¿Qué es importante para darle empleo a un diseñador?

  • Portafolio. “Pruebame tu fe sin obras y yo te probaré por las obras mi fe.” La mejor carta de presentación no es un currículum, sino el trabajo publicado. Tiene poca o nula importancia que un diseñador llene hojas de participaciones que ha tenido en campañas, en cambio tiene mayor impacto que muestre un ejemplo específico y sepa explicarlo.
  • Sus opiniones cuentan. Quieres saber rápidamente como trabaja su mente, ten a mano dos libros y dos posters, servirá un diseño donde simplemente no cumpla el objeto al comunicar y otro que funcione perfectamente. Esta es justo la forma en la que te entrevistan en la Edinba, nos da una idea de la cultura visual del entrevistado y su prioridad al decidir entre lo que le pueda gustar y lo que le pueda servir.
  • Escoge un trabajo que te guste en su portafolio y pregúntale un poco sobre el proceso, no es necesario que te de la clave de su desarrollo, es solo para que sepas si es su trabajo o el de otro (nunca falta).
  • El poder de persuasión. ¿Cuántos clientes has convencido de que tu diseño es la mejor solución y por qué? Saber venderse es un punto importante, aún mejor, saber si este futuro colaborador va a pelear por la mejor solución ó por la más “bonita”.
  • Diversidad. Muchos abogan por que el diseñador deba tener un estilo, desgraciadamente ni siquiera entienden que es eso. El estilo es la forma en que se resuelven las cosas, esto no implica que sean siempre de la misma forma. Los diseñadores que tienen un portafolio con trabajos muy similares aunque sea para clientes muy diferentes, no van a tener mucho que aportar a los proyectos en una agencia. (síndrome: diseñadores que recurren a los iconos de la lucha libre y las tipografías usadas en los carteles para anunciar las luchas, deciden aplicarlo para todo.)
  • Que domine las herramientas y no al revés. Contrata al que quiere diseñar, no al que quiere usar software. No hay peor enemigo de la productividad que un diseñador intentando hacer algo que no sabe como ó con la propuesta más descabellada para justificar el uso de la herramienta más complicada. Ese fue probablemente uno de los primeros errores que tuve, tratar de abarcar todas las capacidades de Flash por el gusto de hacer ver a los demás lo que se podía hacer con esta herramienta… funcionara o no.

Si el diseñador tiene estas características, has encontrado alguien apasionado por su trabajo que cuidará cada detalle, entregando los mejores resultados. ★

Publicado por CyberGus - 16 abril 08.
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