Mezclar la vida privada y las convicciones políticas con las horas de trabajo puede salir muy caro, por lo menos en los organismos públicos de EE.UU. El pasado mes de marzo, un empleado del Centro Espacial Johnson de la NASA fue sancionado con una suspensión de empleo y sueldo de 180 días, por haber utilizado el ordenador y la conexión a Internet de su puesto de trabajo para otros fines muy distintos a los que persigue la agencia espacial norteamericana.

Interesante reportaje publicado hace dos días por el diario español El País, ya acá se había tratado el asunto de la información que volcamos en la red; agregaría además, la información que proporcionamos, los horarios en los que lo hacemos y nuestras tendencias políticas, religiosas, morales o ideológicas que pueden ir en contra de los intereses de nuestro lugar de trabajo. Especialmente y como es en este caso, dentro de una oficina gubernamental de una de las administraciones más conservadoras e intrusivas de la sociedad norteamericana.

Con lo anterior, no me refiero a que sea malo compartir nuestros intereses y la información en la web, quizá a muchos podría resultarles redundantes, pero es un hecho que debemos responsabilizarnos de los contenidos que publicamos y, como se ve en este reportaje, de los recursos que utilizamos para hacerlo. ★