Viendo este video en Isopixel, pensé en ese concepto de “dejar todo para el último momento” por hacer actividades menos relevantes y vino a mi mente mucho del mundo del diseño y la publicidad, pero a nivel macro:

  • Una revista de tecnología que pierde su tiempo en cosas menos relevantes y se inventa cientos de pretextos, postergando la salida de su edición/blog online.
  • Un estudio de diseño que tiene el mismo portafolio desde el 2001 en línea y sabemos cualquier cantidad de pretextos para no actualizarlo, incluyendo actividades de fin de semana.
  • Una agencia de publicidad en donde se discuten cientos de cosas irrelevantes en interminables reuniones en lugares lejanos donde la gente pierde el hilo cada 5 minutos. Les toma 3 meses idear un sitio que bien podría hacerse en una semana.
  • Una secretaria que pregunta y avisa cientos de veces sin poder tomar la mínima decisión en concreto, interrumpiendo el flujo de trabajo de quienes la han contratado para “administrarse” mejor.
  • Un absurdo y muy costoso sistema de administración de contenidos para una editorial que lleva más de un año desarrollándose y retrasando su salida por juntas, discusiones, juegos, personas que no quieren operarlo, etc.
  • Una manifestación en la calle, es muchas veces una forma de hacer tiempo y evitar una acción concreta para resolver algo.
  • Un banco que no es capaz de actualizar su sitio desde hace años porque sus programadores en jefe siguen perdiendo el tiempo en discutir si toman o no la decisión de aprender “nuevas tecnologías”.
  • Un depto de finanzas de una empresa grande, que siempre tiene a la contadora de vacaciones, en el baño, en la comida, se tomó la tarde o ya no regresó de la comida del viernes… el caso es que tiene cientos de actividades para no pagar los servicios que se le han prestado.

Si me hacen falta, avísenme, que seguro a ustedes se les ocurrirán otros tantos, que para procrastinar cualquier oficina de gobierno se apunta sola.