Un vicio muy común entre los dueños/administradores es que usan el discurso para vender su empresa con el diseñador. Ejemplo: “Somos un empresa joven, multinacional, con operaciones en el D.F., Sao Paolo y Tokyo. Comercializamos artículos de lujo en todo el mundo”; donde joven significa “hace tres semanas se me ocurrió lo que voy a hacer” y donde multinacional signifca “tengo amigos en otros países que me podrían ayudar, pero no he platicado con ellos”.


Es más o menos el equivalente a ir con un arquitecto y pedirle oficinas para 500 personas, cuando en realidad son tres. Una manera muy común de cobrar entre los diseñadores es según el tamaño del sapo es la pedrada. Lo cual significa que, entre más grande aparentes ser, más te van a cobrar. En lo personal no estoy muy de acuerdo con esta actitud, pero sí cobraría más por un cliente grande porque 1. Tienes que lidiar con más gente y 2. Los clientes grandes requieren de soluciones más complejas.


Pongamos de ejemplo una identidad corporativa. Si hablas de una empresa multinacional el diseñador se estará imaginando tarjetas de presentación, papelería, anuncios y rótulos en distintas versiones y distintos idiomas. Y si es muy ingenuo, tal vez se esté imaginando hasta el jet privado rotulado.


Lo mejor es simplemente ser sincero respecto al tamaño e importancia de tus operaciones. Los diseñadores más experimentados pueden oler estas exageraciones a kilómetros de distancia, pero lo mejor es ser francos para no indignarte cuando te llegue un cotización del tamaño de la empresa que dijiste que eras.

- Cuatro errores de las PYMES al contratar servicios de diseño

Este interesante tema que trata Mark en Duopixel me lleva a reflexionar un par de frases muy trillada entre los diseñadores; “al cliente lo que pida” y “el cliente siempre tiene la razón”, como si fuéramos infalibles, como si estar del lado del cliente les diera un nivel de conocimiento mayor. Frases contradictorias y justo apoyando la idea de Mark, la idea es que nosotros asesoramos/orientamos al cliente y no al revés.

¿Es el diseñador el más afectado siempre?, por supuesto que no, precisamente por eso me llamó la atención este artículo, pues pone también en evidencia al menos dos clases de afectados, el de los diseñadores neófitos que terminarán a expensas de una de estas empresas y que las mismas se vean dañadas por contratar a alguien que aún no tiene la suficiente experiencia:

Las empresas pequeñas generalmente requieren de presupuestos pequeños, así que para ahorrarse unos miles de pesos contratan a un diseñador ansioso por probarse con un proyecto profesional, que les cobre barato con tal de agregar algo a su portafolio. Pero creo que todos los diseñadores lo podemos admitir: nuestros primeros trabajos fueron desastrosos, técnica y diseñísticamente.


No dudo que haya uno que otro diseñador sin experiencia que pueda sacar un proyecto excelente, pero el hecho es que—si tomas a un diseñador no-experimentado completamente al azar—es muy probable que no saque un proyecto satisfactorio sin la ayuda de un diseñador más senior. Si el empresario tiene buen ojo para el diseño (algo excepcionalmente raro, pero puede suceder) será capaz de identificar a un estudiante talentoso, en cuyo caso sí puede resultar un proyecto exitoso.


Y antes de que los estudiantes entre mis lectores salten con cuchillo en mano: estoy hablando de principios de la carrera, o los primeros proyectos de diseño que hayas hecho. ¿Te contratarías a ti mismo, en tu versión virgen (diseñísticamente) para realizar un proyecto sin supervisión de otro diseñador más experimentado? Yo no lo haría.

El trasfondo de este tema es la inexperiencia de ambos lados, pero en este caso en particular, de los PYMES. El diseñador puede ser curioso y asesorarse, puede aprender, mejorar, etc. Las empresas nunca reciben asesoría de nadie para contratar, no tienen manera de determinarlo, es en tal caso, nuestra obligación darles parámetros y eso es lo que Mark está asentando al dar consejos a las pequeñas empresas.

Muchos diseñadores se pueden quejar, pocos nos preguntamos porque, sería más sencillos si generamos una educación a través de consejos y tips para los clientes, si les enseñamos que lo que hacemos es para sus consumidores, no para ellos.

¿Alguna vez te has preguntado porque en países como Alemania o Reino Unido, casi todos los negocios tienen una buena imagen?

La cultura visual se impone por todos lados en esos países, los diseñadores no están únicamente para elaborar una sofisticada y poco entendible presentación que solo entienden entre ellos, es necesario que en términos generales, la gente perciba y entienda porque debe tener una buena imagen… saber los beneficios del impacto y la venta de sus productos, la única forma es dejar esa información a mano, y es ahora justo con el internet donde se vuelve una obligación.

Este es un buen momento para que los diseñadores hispanos dejen de ver sitios de diseño, pinceles e iconitos… que nuestro mercado no está limitado a nosotros mismos y así pensemos por primera vez en extender una filosofía de diseño y un constante bombardeo de ideas positivas a los futuros clientes. ★