Con el argumento poco más que convincente de que el cine ha marcado la forma de hablar y de escribir, el escritor y cineasta José Luis Borau ingreso el 16 de noviembre pasado a las filas de la Real Academia Española, donde le ha sido asignado el Sillón B mayúscula que anteriormente era ocupado por Fernando Fernán-Gómez.

Borau, que en su recepción académica leyó su discurso titulado El cine en nuestro lenguaje explicó y dejó manifiesto cómo gracias al cine nuestro vocabulario se ha ido enriqueciendo de a poco (o de a mucho); para ello baste nombrar algunos términos propios del cine y que ya Borau mencionó en su discurso: cámara, celuloide, cinta, congelado, bobina, secuencia y muchos otros.

Burau ha venido a confirmar lo que ya muchos sospechábamos del cine: es un gran espacio para enriquecer y adoptar nuevas palabras y si no me creen, recordemos que en 1992 la Real Academia Española incluyó en su diccionario el verbo cantinflear que se refiere a hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada, también se incluyeron otros vocablos como “cantinflada” y “cantinflesco”, así que, qué mejor ejemplo que este para demostrar que el cine tiene aún “mucho que decir” al lenguaje. ★