Como todos sabrán, cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer en el que los gobiernos de distintos países, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil se unen para informar sobre el avance en materia de equidad e igualdad de género, así como para denunciar la discriminación y violencia que muchas mujeres sufren en distintos ámbitos de su vida diaria. Aunque existen algunos que cuestionan esta celebración y es evidente que la igualdad de género sigue siendo un tema pendiente en muchos sectores de la población, es importante reconocer que esta fecha busca concientizar a la ciudadanía de la igualdad que debe existir entre los géneros y entre los humanos.
Desafortunadamente y por increíble que parezca, en pleno siglo XXI aún hay quienes parecen estar en contra del avance de la mujer y del desarrollo humano en general. Para muestra un ejemplo: el Vaticano celebró el pasado 8 de Marzo con la publicación en su diario semanal L’Osservatore Romano de un artículo titulado La máquina de lavar y la emancipación de la mujer donde explica que no ha sido la píldora anticonceptiva o el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, que tampoco ha sido el derecho al voto, ni el derecho al trabajo remunerado, ni la participación femenina en sectores destinados anteriormente sólo a los hombres lo que ha contribuido a la liberación de la mujer; no, el avance de la mujer se debe a la lavadora que ha permitido una “supermujer en el hogar, sonriente, maquillada y radiante entre los electrodomésticos de su casa.”
Según lo entiendo, la mujer debe celebrar no que sea una profesionista con opiniones y decisiones en cualquier ámbito de su vida, sino una mujer sonriente que mantiene limpia su casa gracias al uso de la lavadora (aquí una reacción al artículo). Así que toda la lucha que miles de organizaciones civiles, agencias internacionales de desarrollo y de la sociedad civil han tenido durante décadas para situar a la mujer en un contexto social igualitario de nada ha servido si no tenemos una lavadora en nuestros hogares.
Entonces no nos parezca extraño que cuando casi hemos terminado el primer decenio del siglo XXI aún siga siendo necesario destinar un día a la mujer; mientras sea maltratada, discriminada, violentada o, se crea que para ser moderna y libre debe utilizar cualquier electrodoméstico, entonces me temo que el tema seguirá siendo tan actual como lo era hace cincuenta años. Y, mientras la Iglesia Católica tenga percepciones tan equivocadas de la mujer y del ser humano, mientras no se involucre realmente con la sociedad, mientras su intención sea sólo tener el poder, entonces seguirá perdiendo adeptos; aunque quizá en este punto valga pena preguntarnos si a estas alturas necesitamos realmente pertenecer a alguna religión.
Quiero cerrar este post con el párrafo de un texto que, aunque fue escrito hace más de 130 años, sigue adecuándose tristemente a la situación actual de la religión y la sociedad:
La Biblia, que es un libro muy interesante y a veces muy profundo cuando se lo considera como una de las más antiguas manifestaciones de la sabiduría y de la fantasía humanas que han llegado hasta nosotros, expresa esta verdad de una manera muy ingenua en su mito de pecado original. Jehová, que de todos los buenos dioses que han sido adorados por los hombres es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la dignidad y de la libertad humanas…
Mijail Bakunin (1870-1876?). – Dios y el Estado.
competirá al formato micro cuatro tercios. No me confío mucho a Sony pero esto impulsará el mercado en ese segmento.
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1 Respuesta
Tzek
marzo 30, 2009 a las 09:45 hrs
1Chetos, qué fuerte V.J.
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