El Español, esa lengua hablada por aproximadamente 441 millones de personas, la tercera más importante a nivel mundial, la segunda más estudiada después del inglés y a la que han adoptado 18 países como lengua madre. Quién podría decir que el Español llegó a nuestro continente siendo una lengua bárbara y que sólo hasta el momento en que adquirió una gramática fue considerada noble.
Recordemos pues que en el siglo XV cuando los españoles llegaron a este nuevo continente el Latín, aún cuando comenzaba a caer en desuso, era la lengua por antonomasia en Europa; el español sin embargo, al igual que algunas otras lenguas menores, o romances como se les llama hoy en día (tal es el caso del Francés, el Italiano, el Portugués o el Catalán), emergió del latín vulgar y fue evolucionando poco a poco de lengua bárbara, a lengua franca, hasta alcanzar el lugar que tiene en el siglo XXI.
Pero además de esta historia bien conocida, valdría la pena puntualizar algunos otros datos sobre el Español que llegó hasta nuestro continente y que, fueron excelentemente abordados por Gertrudis Payás en su presentación “Los vocabularios bilingües coloniales como testimonio de relación entre las lenguas”, mismos que quiero compartirles en este post:
Fue precisamente en el mismo año en que Colón pisó por primera vez islas del continente Americano cuando Antonio de Nebrija publica su Grammatica, lo que hoy se conoce como el primer diccionario y tratado de gramática española y el primero en su tipo de las lenguas romances. Resulta curioso que a pesar de que en 1492 el Español era aún una lengua bárbara, surgieran los primeros intentos por una organización gramatical, lo que nos deja suponer que el Latín comenzaba a perder fuerza y daba paso a otras lenguas que tenían sus primeros intentos de convertirse en en lenguas importante.
Después de la colonización, el Español da un salto enorme y no es de extrañar que en el México Colonial se comience a trabajar en los primeros léxicos que, desde luego, tenían fines catequísticos y eran unidireccionales, es decir, estaban dirigidos sólo a los españoles que pretendían convertir a los mexicanos al catolicismo; entre estos primeros léxicos encontramos el famoso Diccionario de la lengua castellana y mexicana (1555) de Antonio de Molina.
Dos características debemos resaltar de estos primeros léxicos: 1) son coetáneos de los primeros diccionarios europeos y, 2) comienzan los primeros préstamos del náhuatl y otras lenguas indígenas. Lo anterior se traduce en que el español ya no es exclusivo de un reinado, pero lo más importante, comienza a adoptar y después a adaptar términos de las lenguas habladas en el México prehispánico que enriquecieron poco a poco la lengua española. Estas adopciones no son extrañas, el español en aquél entonces era muy limitado y las lenguas indígenas resolvían, en muchas ocasiones, de mejor manera las descripciones de lugares, cosas, actitudes, sentimientos, etc.
El gran salto que se da, es cuando surgen otros léxicos elaborados por indígenas nobles, quienes se dan a la tarea de comprender la lengua extranjera, dando paso a una interacción bidireccional.
Se podría decir más del proceso evolutivo que ha tenido el español, pero me quedo ahora con la reflexión final que hace Gertrudis Payás, y que ha servido de inspiración para este post: sin la llegada de los colonizadores a nuestro continente y sin la interacción, adopción y adaptación de las lenguas indígenas al Español, no hubiera sido posible el avance de lo que hoy tenemos como la tercera lengua más importante a nivel mundial.
competirá al formato micro cuatro tercios. No me confío mucho a Sony pero esto impulsará el mercado en ese segmento.
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