No conformes con la CURP, con una credencial para votar con fotografía (misma que se ha utilizado como ID) y con el Registro Nacional de Celulares; a principios de esta semana se nos notificó que el Sr. Presidente ahora quiere expedir la Cédula de Identidad Ciudadana con la cuál será posible reconocer a cada uno de nosotros por nuestras características biométricas, es decir, a través de nuestras huellas dactilares, la huella del iris y nuestro tipo sanguíneo; con esta cédula además se “permitirá a cada mexicano tener una garantía de la unicidad y de la distinción plena que cada persona tiene respecto a los demás” y también supuestamente facilitará trámites federales y por ende, ahorrará al Estado tiempo, dinero y esfuerzo.

Hasta aquí, todo podría sonar razonable, sin embargo, no es por llevar la contraria a cualquier iniciativa de esta administración, no, simplemente que por más argumentos que se den yo sigo sin encontrar la lógica ni la razón de ser de todos estos documentos. Para ser más explícita, no confío en que este tipo de información esté en manos del gobierno, cuando en México la historia de la corrupción aún en las más altas esferas es cosa ya bien conocida y triste. Así que, si no creo que mi seguridad esté garantizada al registrar mi celular – registro que además no parece gozar de gran aceptación entre los usuarios de celulares en nuestro país -, muchos menos creo que los trámites burocráticos vayan a facilitarse con dicha cédula, me atrevo a asegurar que mientras no se hagan eficaces ellos mismos no habrá documento alguno que les haga más fácil el trabajo.

No se suponía que la Clave Única del Registro de Población ( CURP ) tenía como fin simplificar los trámites y evitar la duplicidad de datos (homonimias) y no se supone también que la credencial del IFE al ser una de las más seguras a nivel mundial en su tipo también funciona como identificación oficial, mi pregunta es: ¿en serio necesitamos un documento más con el que se aseguren que somos quienes decimos ser? y de ser así, ¿entonces nos han hecho perder tiempo y dinero tramitando documentos de identidad que al final de cuentas sólo van a ser uno más a la larga lista de IDs que tenemos?

Es más, si me voy más lejos de la simple paranoia de que tengan la huella de mi iris y hablamos de la cuestión económica: ¿es necesario invertir nuevamente millones de pesos en equipo como las cámaras retinales para un ID más? Recordemos que la credencial del IFE nos ha costado cerca de 36 millones de pesos. Creo que en este país hay prioridades más urgentes a las que desde hace años no se les ha encontrado la solución, como la del desempleo; así que francamente me parece una grosería que se intente hacer una inversión millonaria en una ID cuando ya tenemos al menos uno que fue expedido para esos fines (CURP) y utilizamos otro como identificación oficial (IFE). ★