08
sep
2009
Publicado por Uvejota en Negocios
, Tip-de-la-semana
Leyendo el post 10 unexpected costs of owning things que habla de el costo real —y del que no siempre somos conscientes— del consumismo, me han venido a la mente algunas ideas en torno al gusto de acumular que parece ser una constante y casi característica del ser humano. Nos gusta llenarnos de ropa, de zapatos, de libros, de autos, casas, aparatos, tarjetas de crédito, etc., al parecer todo lo que lleve un precio se convierte en un objetivo y, en algunas ocasiones, una obsesión para muchos de nosotros. Sin embargo, quizá convenga detenernos un poco para analizar las cargas, no sólo económicas sino también emotivas, de las que nos hacemos al adquirir cosas que, en la mayoría de las ocasiones, ni necesitamos ni utilizamos.
En el artículo en cuestión nos hablan de 10 costos inesperados de poseer:
- Lo que poseemos tiene un costo de adquisición, lo utilices o no. Te compraste unos zapatos y te das cuenta que aunque hermosos no puedes caminar una cuadra con ellos porque te taladran los pies, ya pagaste por ellos; te compraste la cámara fotográfica más moderna y costosa sólo para darte cuenta que no obtienes los resultados que esperabas, ya pagaste por ella y seguirás sin tomar las fotos deseadas; te compras el celular de moda que al siguiente año tendrá una nueva edición que también adquirirás, etc.
- Cargamos con el peso emotivo de las cosas que no utilizamos. Por eso es quizá tan complicado deshacernos de ellas, muñecos de colección, libros llevan un peso que va más allá del precio: cuándo lo compramos, por qué lo compramos, en qué condiciones lo compramos, el tiempo que ha sido nuestro y, especialmente, el motivo que nos llevó a comprarlo es algo difícil de botar.
- En tanto no se enfrente la realidad, no se aprenderá la lección de malgastar. Mientras sigamos acumulando seguiremos llenando espacios que no nos permitirán ver el resto de artículos que no utilizamos.
- Nos permitimos comprar símbolos de status. Por ejemplo, al adquirir un auto, a veces no lo hacemos pensando cubrir una necesidad de transporte, sino que queremos el auto más lujoso, más caro, que gasta más gasolina sólo por el simple gusto de pasearnos con él y dar la impresión de que podemos tener y mantener un auto así.
- Utilizamos las cosas como sinónimo de confort. A veces comprar nos hace felices, sentarnos en un sillón cómodo nos hace sentir tranquilos, ver nuestra casa con el decorado perfecto nos da una sensación de tranquilidad y paz; sin embargo, recordemos, muchas de esas cosas realmente no las necesitamos.
- Estamos sobrecargados. Es un hecho, nuestros apegos materiales y afectivos pesan y pesan mucho a la hora de movernos; pensemos en un cambio de casa, en un cambio de trabajo; sería más sencillo si sólo nos lleváramos nuestra ropa o nuestra experiencia profesional al momento de cambiar.
- Entre más cosas adquirimos, menos las vemos. Decenas de pares de zapatos se traducen en utilizar los mismos dos o tres pares; la biblioteca personal de muchas casas sólo son un asunto de pose porque muchos de estos libros no son leídos; tener miles de CD’s nos lleva a escuchar las mismas canciones. Así que de nada sirve llenarnos de cosas que, es un hecho no vamos a utilizar.
- Si estás malgastando, jamás recuperarás ese dinero. Recordemos el auto lujoso del punto 4, gastamos miles de pesos anualmente en gasolina y qué decir de las tenencias. El dinero “invertido” en el auto lujoso no trae ningún beneficio extra y lo que es peor, cuando nos deshacemos de ese auto jamás, jamás vamos a venderlo al mismo precio que lo adquirimos.
- Cada objeto tiene un proceso antes de que ser adquirido. Este punto se centra en el aspecto y la conciencia ambiental, volvamos al ejemplo de los libros impresos: antes de que un libro lo fuera, era un árbol, o mejor dicho, cientos de árboles que tuvieron que ser derribados para convertirlos en el papel necesario para el tiraje inicial. O quizá, tengamos que pensar en la ropa que utilizamos, zapatos, chamarras de piel y los animales que fueron sacrificados para que nosotros no sólo estemos abrigados, sino vayamos con la moda.
- Nos gusta la idea de poseer las cosas más que la realidad. El mismo caso de los libros, conozco a mucha gente que se llena de libros porque tienen esta idea un tanto prostituida y hueca de que la “lectura nos hace mejores”, pero enfrentémoslo, los libros guardados en un estante no nos van a transmitir ningún tipo de conocimiento.
Aunque el análisis es bastante acertado, me gustan especialmente los puntos 2, 8, 9 y 10 pues se centran en los tres aspectos que más desperdiciamos al momento de acumular: la parte emotiva, la parte ambiental y la parte económica. Personalmente he tenido que sobrevivir a dos mudanzas y después de eso me dije: “nunca más”, así que desde hace algún tiempo trato de adquirir sólo aquello que estoy segura de utilizar. Además tengo que admitir que aunque bibliotecaria adicta a las lecturas, me he dado cuenta que el culto al “libro-objeto” no es nada sano; así que en el último par de años opté por leer sólo aquellos que puedo adquirir prestados en una biblioteca o con algún amigo, o bien, leerlos vía mi computadora o el Stanza para el iPod.
Estoy convencida que deshacerse de los apegos materiales es una tarea casi imposible, pero una vez analizado y aceptado el hecho de adquirir sólo aquello que utilizaremos, al mismo tiempo que deshacernos de lo que no nos sirve, nos ayuda no sólo a movernos físicamente, también nos permite llevar una vida más práctica y holgada económicamente. El adquirir un auto económico que se adecua a nuestras necesidades reales redundará en una economía más sana, que al mismo tiempo se traducirá en menos dolores de cabeza a la hora del mantenimiento y, por qué no, en una vida más sana al no tenernos que preocupar por la seguridad del auto. Si dejamos de llenar nuestros estantes de libros o de muñecos de colección, créanme que se traducirá en una mudanza mucho más eficiente y menos cansada. Si consumimos menos y de manera responsable, se traduce no sólo en una mejor economía familiar, también en un planeta más limpio y más vivible. ★
4 Respuestas
JulzCat
septiembre 11, 2009 a las 12:24 hrs
1Eso me sucede a mi, yo colecciono videojuegos y he llegado a la conclusión que ya me es más divertido el rastrearlos, comprarlos y clasificarlos, que jugarlos… Caí en un círculo vicioso donde para tener dinero y comprar lo que quiero, tengo que trabajar mucho, lo cual significa menos tiempo para jugar, pero en cuanto veo un título raro o de colección me emociono y comienzo el proceso de nuevo x_x También ya comienzo a tener problemas con el almacenamiento de los juegos. Pero ni modo, así es la triste vida de un coleccionista ja =P
CHica-VIP | Reynosa Blogs
septiembre 11, 2009 a las 02:16 hrs
2Hola,
Definitivamente necesito leer ese libro (no guardarlo) y que me den un coco wash para ver si me compongo de ese mal :P
Saludos
Gabriel MM
octubre 1, 2009 a las 02:03 hrs
3Hay ciertos puntos en los que estoy de acuerdo, pero no necesariamente en todos, sobre todo el tema de los libros. No sé otros, pero los libros que poseo los leo. Quizá no completos, quizá no en orden, pero todos son leídos eventualmente. ”El bien de un libro está en ser leído” diría Fray Bernardo de Baskerville en El Nombre de la Rosa. Quizá soy más bibliófago que bibliófilo, me interesa más el contenido que el objeto en sí y por eso no he caído en la “manía del coleccionista”. Creo que la idea detrás de los diez puntos es No Desperdiciar. Si compramos algo que no usamos, estamos desperdiciando. Pero si compramos algo y lo usamos y disfrutamos, ¿por qué no adquiririlo? No está mal tener un auto de lujo, siempre que lo adquiramos por las razones correctas, y lo USEMOS. Así que debemos ser cuidadosos con lo que elegimos, y éso es todo. Usar las cosas por lo que son, para lo que están hechas, y no por lo que significan.
Diseño Paginas Web
diciembre 14, 2009 a las 05:39 hrs
4Excelente blog y muy buen post, realmente llegué a tú blog por coincidencia, pero he leído un par de artículos y me han parecido muy interesantes, espero sigas así.
Un saludo.
Suscríbete a los comentarios de esta anotación
Deja tu respuesta