Cuando llega final de año, muchos acostumbramos tirar, regalar o vender la ropa vieja, así como cualquier otra cantidad de objetos de nuestro entorno diario.

Así como necesitamos recilar, nuestros espacios piden un nuevo aire, una nueva orientación de objetos. O quizá solo nuestras necesidades cambian y con esto algunas cosas que teníamos antes, ya no satisfacen las necesidades actuales.

Pero es justo nuestro espacio “virtual”, en este caso el disco duro de nuestra computadora, el que queda relegado al último, eso, si nos acordamos.

En esta limpieza, por lo general hacemos respaldos y revisamos nuestros archivos, pero pocas veces revisamos las aplicaciones, es ahí donde una aplicación que remueve a otras, entra en escena. En mi caso la favorita es AppZapper para Mac.

Ustedes pueden usar la aplicación que quieran, seguro existen alternativas. La cuestión principal antes de comenzar a borrar, es sentarse a ver los criterios de selección, es ahí donde recordamos el cuarto desordenado o la casa con adornos que no sirven para nada:

  1. Toda aplicación que no has usado en un año o 6 meses.
  2. Las que has probado, abren mal, tienen errores y su developer se toma la molestia de actualizarlas cada año o simplemente desapareció.
  3. Las que has descubierto que consumen más recursos de los que tienes.
  4. Actualizar aquellas que no usas tanto pero que si dejas pasar el tiempo, mañana no abrirán.
  5. Eliminar aplicaciones que hacen lo mismo, evaluar la mejor y quedarse con esta.

Dentro de estos criterios, las prioridades del uso de trabajo que das a tu computadora. Si es estrictamente de trabajo, no la sobrecargues con cosas que pueden hacer perder todos tus datos, esto incluye aplicaciones que riegan miles de extensiones, particularmente aquellas con las que se baja software.

Habrá a quienes les guste tener muchas aplicaciones y en ese aspecto hay que recalcar algo. Si nuestra atención y trabajo lo dividimos entre los recursos que tenemos, es decir si giramos en torno a nuestro software, en vez de que este se adapte a nuestras necesidades, vamos a terminar probando una infinita gama de opciones dejando un tiempo muy reducido al trabajo concreto.

Esto funciona al estilo Getting Things Done, entre más aplicaciones tengas, será como tener cajones que no recordamos llenos de cosas inútiles. Las aplicaciones no solo ocupan recursos en el sistema de nuestro ordenador, también ocupan espacio en nuestro cerebro, aunque se queden en archivo muerto. Nos quitarán tiempo para adivinar cual era, cómo se usaba o qué icono tenía.

Un buen propósito de año nuevo, tener una máquina en las condiciones que nuestro propio cerebro funcionaría mejor. Menos es más. ★