02 oct 2011
Publicado por CyberGus en Fotografia , Internet
Casi como si The Guardian me hubiera escuchado, encuentro este artículo titulado “Debemos recordar borrar — y olvidar — en la era digital”.
Suena irónico “recordar borrar y recordar olvidar”. Pero es eje del mismo fenómeno.
Una de las cualidades de la era digital es que la memoria se hace más grande de lo necesario, trayendo datos que deberíamos olvidar y/o alejando o llenando nuestras vidas de otros que son innecesarios.
Mayer-Schönberger cita el caso de una mujer que estuvo en la cárcel más de 10 años atrás y fue castigada socialmente otra vez porque se encontró información de ella en la web, cuando ya había pagado su condena.
También menciona como 9 de cada 10 norteamericanos quiere expresamente que los sitios y empresas de publicidad borren todos los datos que almacenan sobre ellos. De la misma forma, en los “nativos digitales” la cifra crece a un 84%.
¿será que la gente está cansada de que se guarde tan minuciosamente tanta información sobre ellos?
Mayer-Schönberger apunta un aspecto que había conversado antes con un amigo, ¿Qué es lo que le hace Facebook a la identidad del ser humano?… aquí yo corregiría, ¿Qué se hacen los humanos cuando usan Facebook? y a esto se menciona: “en la era análoga, era relativamente simple mantener nuestras vidas separadas” (aquí la primer clave es “separadas”).
Una de las sugerencias en el artículo es que los archivos deberían tener una fecha de expiración para al menos hacernos revisar si esa información es realmente relevante. Ese es otro punto medular que me atrajo a toda esta discusión, el fotógrafo que toma y acumula fotografías indiscriminadamente y pierde toda capacidad de seleccionar y por consecuencia de entender el concepto de relevancia en la información y en su vida diaria.
Los blogs nos exigen hasta cierto punto un ejercicio de relevancia, particularmente cuando se trata de escribir cuestiones útiles y no cada cosa que nos sucede en el día, como pasa con Twitter. Ya no es una simple cuestión de opiniones o como “debo o no debo” usar mi red social, es un fenómeno que está sucediendo, transgrediendo espacios íntimos, memoria y capacidad de olvidar.
Mayer-Schönberger ejemplifica diciendo que las cámaras deberían tener esas fechas de expiración para hacernos más selectivos y quedarnos con los momentos realmente trascendentes, pues si proyectamos en perspectiva a esos “fenómeno-flickr” que quieren tomar foto de todo, terminamos en 10 años con una gran cantidad de material inútil. Y no se trata de una “abstinencia digital”, — menciona más adelante — sino de una participación en la cultura digital que no sea a cualquier costo o consecuencia.
Y aquí la parte medular:
La memoria digital invade nuestras más íntimas relaciones.
Como ejemplo las cartas de amor hasta cierto punto deben perderse en la memoria y no ser expuesta o peligrar al ser publicadas en redes sociales o la web en general. Sin duda esto se extiende a las posturas que vertimos en lugares como Twitter y Facebook, que de alguna forma arriesgan a cada uno de los usuarios, como encontrar una opinión en la que discernimos pero de hace quizá 3 años y que esto nos lleve a cancelar una cita con esa misma persona en el presente.
Al final, mientras todo esto va cambiando, hay un consejo básico que no está de más. Publicar en redes sociales y blogs, hasta cierto punto, debe llevar un poquito de auto censura, para dejar tu privacidad ahí, donde todavía es privacidad, para hacer que “tu cotidiano” sea tuyo y no de todos, para no sentirte amenazado o recriminado por aquello que escribiste en un mal momento en tu Twitter y que quizá como en las leyes, “todo aquello que digas pueda ser utilizado en tu contra”, compartir no es una virtud cuando aquello no es significativamente valioso y nuestra memoria se pierde almacenando datos irrelevantes. ★
Business Insider enumera puntos muy claros como el famoso “netiquette” y la simple experiencia.
La nueva red social incentiva a fotógrafos a compartir su trabajo haciendo cadenas de fotografías con temas específicos.
Ted cede el turno a los libros electrónicos.
Ideas de San Valentín para el nerd en tu vida.
en una especie de “burbuja de junta directiva” que los desconecta de la realidad y de los ejecutivos que están por debajo de ellos.
Una muestra más de que los libros no son sólo para leerse.
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