
Otro interesante regalo, “Salero y Pimentero”, útil, muy fácil de usar… una exacta combinación de función y forma… buen ejemplo de lo que hace el diseño para la vida cotidiana, este me recuerda las portadas de Tubular Bells de Mike Oldfield.

Yen loves computer games and speed of racing, he has both cool-headed heart and softly warm heart.
He also loves enjoying rich espresso on the rainy day and listening rock musics.

Supongo que ya mucha gente conoce el arte de Odd Nerdrum y ha visto ese extraño estilo que, por lo menos de lo poco que he visto, es una fusión increible de todos, de pronto parece arte victoriano, de pronto es surrealista al estilo de Magritte o Dalí, a momentos me recuerda a Rembrandt.
Lo cierto es que este pintor noruego ha causado controversia sobre lo que en el arte es o no correcto, como si el arte se rigiera de esa forma, todo esto ha llevado a un debate de lo Kitsch que aparece como uno de los links importantes dentro del sitio de este pintor.
Se vale opinar, entren a ver sus pinturas, lean lo que viene en el apartado de Kitsch y seguro tendremos mucho que comentar.

Cuando tenía como 7 u 8 años, justo antes de dormir, mi padre me leía cuentos de Ray Bradbury, aunque a la mayoría de los niños en ese tiempo les leían Julio Verne o las fábulas de Esopo, a mi me leían las crónicas marcianas y no mentiré al decirles que cada noche estaba ansioso por escuchar la siguiente parte. De todos los relatos, el que más recuerdo es “Vendrán Lluvias Suaves”, la parte que aún veo en mi mente, las sombras carbonizadas de los niños en la pared del jardín, esperando a recibir una pelota que nunca cayó… O la increíble cocina automatizada, narrando cada hora del día en esa casa, esto, sin ni siquiera acercarme al libro, es lo que recuerdo perfectamente.
Por supuesto mi curiosidad no esperó, pronto tuve a mano Farenheit 451 y El Hombre Ilustrado, libros que eran de mi madre… pero qué más daba, ellos ya los habían leído.
Ahora conservo las mismas ediciones, son de 1966 y desde aquel tiempo soy gran admirador de Bradbury. Entre los libros que he leido de él, están Crónicas Marcianas, Remedio para Melancólicos, Farenheit 451, El Hombre Illustrado… el cual es fantástico, El Árbol de las Brujas (The Halloween Tree), que muy poca gente conoce y Something Wicked This Way Comes que comencé a leer en las clases de inglés en la prepa pero nunca lo terminé, ese algún día lo conseguiré de nuevo.
Ray Bradbury escribió el Árbol de las Brujas justo en 1972, año en que nací… es curiosamente el libro que más he disfrutado de él y lo leí siendo aún niño. Para picarles la curiosidad y que vayan a comprar el suyo, les dejo un fragmento:
La Fiesta de las Brujas.
Disimulo. Gatos caminando de puntillas. Sigilo y cautela. Pero, ¿por qué?¿Y para qué? ¡Cómo! ¿Quién? ¡Cuándo! ¿Dónde en verdad empezo todo?
No lo sabéis, ¿no? – Pregunta Carapacho Clavícula Mortajosaurio emergiendo de una pila de hojas bajo el Árbol de las Brujas. ¡En verdad no lo sabéis!
Bueno – le responde Tom el Esqueleto , hummm… no.
Fue…¿En Egipto cuatro mil años atrás, en el aniversario de la gran muerte del sol? ¿O un millón de años antes, junto a las hogueras nocturnas de los hombres de las cavernas? ¿O en la Bretaña Druida al son de Sssss-bummm de la guadaña de Samhain? ¿O entre las brujas, en toda Europa…, multitudes de arpías, de hechiceras, magos, demonios, diablos?
¿O sobre los techos de Paris, cuando criaturas extrañas se convertían en piedra y alumbraban las gárgolas de Notre Dame? ¿O en México, en los cementerios desbordantes de velas encendidas y de muñequitos de caramelo en el Día de los Muertos? ¿O dónde?
¿Y ustedes dónde creen que empezó todo?
“El Haikú (o haikai), esa pequeña composición lírica tan copiosa en el Japón desde hace siglos, es un brevísimo poema de 17 sílabas distribuidas en tres pies (de 5, 7 y 5 respectivamente). En tan estrechos límites encierra un pensamiento poético, una emoción o una descripción de la naturaleza y sugiere más de lo que expresa gracias a la peculiaridad el idioma japonés, eminentemente conciso, así como al empleo de palabras clave y de asociaciones de ideas en forma tal que el lector puede completar, según su propia sensibilidad, aquello que el poeta tan solo insinúa. Nos encontramos pues ante dos artes gemelas: la composición y la lectura del Haikú, artes antiguas y modernas a la vez pues si bien datan de más de setecientos años siguen practicándose actualmente con la misma pasión e igual entusiasmo.”
Nuria Parés
El Haikú japonés
Ediciones Oásis – 1966 ★
competirá al formato micro cuatro tercios. No me confío mucho a Sony pero esto impulsará el mercado en ese segmento.
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Una semana de diseño fusiona las tendencias actuales consolidándolo como herramienta de cambio y de impulso económico. (Islas Canarias, España)