09 feb 2010
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Tecnologia
… o lo que es lo mismo: no importa lo que hagas, nunca vas a dejar conforme a los “usuarios”, aunque realmente nunca utilicen tal o cual dispositivo.
Esta frase viene a colación por todo el revuelo que ha causado el lanzamiento del iPad, la supuesta amenaza que representa para los e-books, las quejas y críticas que tantos “expertos en el tema” mencionan aún sin conocer y/o entender realmente los dispositivos y, lo que es peor, sin ser realmente lectores. En Kindle Review publicaron el post People not interested in eReader threaten to not buy eReaders donde analizan este mismo tema.
El asunto es que, en el tema de la lectura, sea un eReader, sea un iPad, un iPhone, una Laptop o cualquier otro gadget, muchas de las opiniones e inconformidades vienen precisamente de “no-lectores nostálgicos del papel y su olor” que hablan de un tema que no conocen a profundidad. Es casi lo mismo que aquellos que llenan sus estantes de los más bellos libros y difícilmente han leído alguno de ellos; a la gente le gusta hablar del soporte, aunque no lo conozcan; es como criticar las prestaciones de una cámara sin ser fotógrafo, criticar un iPad sin tener una y haber utilizado iBooks. Así de absurdo es criticar un e-book y amenazar con no adquirirlo cuando no se es lector.
A continuación les comparto algunos de los puntos destacados del post publicado en Kindle Review:
Siempre es muy divertido escuchar a personas que jamás, por ningún motivo comprarán un e-reader decirle a las compañías cómo deben estar diseñados estos dispositivos.
Pero es todavía más divertido cuando estas mismas personas amenazan con no comprar un eReader hasta que sus solicitudes hayan sido escuchadas. Cuando los detractores de los eReader amenazan con no adquirir uno, el tema común desde el surgimiento de los eReaders ha sido el siguiente:
Mister Genio – De cualquier forma nunca vas a adquirir un eReader.
Los fabricantes de eReaders podrían haber diseñado dispositivos lectores con pantallas de plasma de 52 pulgadas y fondo de Hello Kitty, pero aún así no adquirirías uno.
La causa de tanto odio hacia los eReaders aún es desconocida. Sin embargo, el índice de infectados parece que se está incrementando y los tipos de infección también van en aumento.
Tipo 1: Las personas que no leen, pero quieren un eReader diseñado especialmente para ellos
Estas personas son generalmente aquellas que leen menos de dos libros al año, pero aún así desean un eReader que cumpla con las siguientes especificaciones:
Para ellos, esta sería la descripción perfecta de un eReader, y en el caso de encontrar uno así entonces estaríamos hablando de la última generación de una netbook híbrida. Sin embargo, las compañías no se sienten amenazadas por las personas que:
Tipo 2: Personas que buscan un argumento para conseguir otros fines
Este tipo de personas ve en los eReaders una oportunidad para lograr sus propios fines, que no están relacionados precisamente con la lectura:
Las anteriores son sólo algunas de las extrañas razones que tienen algunas personas para poner un eReader por encima de otro. Y estas personas son justamente también las que amenazan con no adquirir uno y, lo peor, es que siempre mencionan lo bueno, lo malo y lo que se supone debería de ser lo correcto.
Estos son quizá los peores “no-clientes”, porque no conformes con robar, se sienten los nuevos Robin Hood
Tipo 3: Personas que quieren todo gratis
Estas personas piden lo siguiente:
Y, ¡oh sorpresa! si las compañías no cumplen estas especificaciones, estas personas también amenazan con no adquirir un eReader.
_La amenaza común: ninguna de estas personas son clientes_
El grupo de personas que todo lo quieren gratuito cumplen una o más de estás características:
Estas personas no son lectores y las compañías no están fabricando libros para ellos. Quizá les sorprendería darse cuenta que los eReaders están diseñados para el 93% de propietarios felices de un eReader. ★
18 ene 2010
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Tecnologia

El 4 de diciembre pasado Sony anunció la distribución en México de su famoso Sony Reader PRS-300, la edición pocket de sus famosos e-readers. Yo, al igual que muchos lectores, me sentí muy emocionada al conocer esta noticia y, junto con el anuncio de que Librerías Gandhi acababa de inaugurar en su página web una sección para descarga de libros electrónicos para el Sony Reader; me dio para pensar que en México poco a poco pero con paso seguro irían entrando los ya famosos e-readers.
Este fin de semana fui muy decidida a la tienda de SonyStyle por mi Sony Touch, sólo que olvidé un pequeño detalle, Sony decidió distribuir en México únicamente la edición pocket. El vendedor que nos atendió nos explicaba que Sony se siente un tanto escéptico de introducir sus dispositivos dado que no somos “un país lector”, de hecho, sólo han traído el PRS-300 de un color.
Tristemente, tuvimos que llenar un formato donde explicábamos a Sony la importancia de incluir el resto de sus dispositivos de lectura en México; se supone que el vendedor de Sony Style, al más puro estilo “trabajo hormiga” irá recolectando estos formatos donde los usuarios aclamamos-solicitamos-requerimos el ingreso del Sony Touch (PRS-600) y el Daily Edition (PRS-900).
Esta visita fallida me dejó con un mal sabor de boca y con una reflexión: “Sí y no.”
Creo que nadie en su sano juicio se atrevería a negar que en México tenemos un gran problema de lectura y ha sido el pendiente durante toda su historia; sin embargo, pensar que, como no somos un país lector es motivo suficiente para no introducir otros modelos de estos dispositivos, es casi tan absurdo como negar la existencia de las librerías en México. Es muy cierto que nuestros índices de lectura dejan mucho que desear, pero no apostarle al mercado lector en México es casi tan ridículo como que las librerías existentes (desde las grandes cadenas como Gandhi, Sótano y El Péndulo, así como modestas librerías de viejo) dejen de apostarle a su público, recordemos además que ahora el mercado no sólo se lo disputan librerías grandes y pequeñas, otras cadenas como Sanborns y Vip’s le apuestan desde hace algunos años al “escaso” público lector mexicano.
Le recuerdo a Sony que en Octubre pasado, Amazon abrió su Kindle a un mercado internacional, incluyendo México, ¿por qué Amazon apuesta al escaso público lector en México y Sony Reader no lo hace? Creo que Sony, a la larga, terminará por introducir sus otros lectores; sin embargo, no me cabe duda que, sin darse cuenta, se están boicoteando. Antes de pensarse como promotores de la cultura, deberían recordar que son una empresa donde los números cuentan y la competencia más, así que quizá estén perdiendo y más ahora que ya tenemos el Kindle en México.
Relacionado:
No es un problema de lectura, sino de visión de mercado
Timeline e-book ★
15 sep 2009
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Tecnologia
Para todos aquellos nostálgicos que siguen escépticos en relación con la aparición y uso del e-book quizá convendría echar un vistazo a las más recientes estadísticas de ventas en Estados Unidos de estos curiosos dispositivos que, como dice el dicho, “lento pero seguro” se va incrementando y al parecer esa será la constante en los próximos meses y, por que no aventurarnos a afirmar que también en los próximos años.
Desafortunadamente en México aún es inexistente la distribución y tristemente todo apunta a que falta mucho para que los veamos en los aparadores, no cabe duda que a los distribuidores les falta mucha visión del mercado y de las tendencias en esta materia: Google Book, Gutenberg Project, World Digital Library, Europeana, por sólo mencionar algunas.
El hecho de que seamos un país de “no lectores” no es un argumento para que nos quedemos sin e-books. Así que quizá no se han dado cuenta del mercado potencial que es México para este tipo de dispositivos; y si las estadísticas de ventas en otros países o las tendencias recientes no son suficientes para generar confianza, quizá valga la pena que vean el comportamiento que muestran otros mercados similares, como el de las computadoras, celulares, iPods/iPhones.
Además, como ya se dijo en otro lado, la finalidad del e-book no es acabar con el libro tradicional por el contrario, más que una competencia es un complemento e incluso en algunos casos las ventas del libro en papel aumentan una vez que se publica la edición electrónica. Recuerden una vez más que lo importante no es la forma, sino el contenido y, al menos para mi es una grata sorpresa ver como los e-book poco a poco van sembrando terreno en el público lector. ★
03 ago 2009
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Mundo
Nunca he entendido por qué algunas personas defienden a capa y espada el libro impreso, al igual que aquellos que defienden la fotografía análoga sobre la digital. Siempre me ha causado algo de risa aquella idea de que “todo tiempo pasado fue mejor” y esto me da para pensar que muchos de estos defensores por un lado no están preparados para enfrentarse a cambios y, por otro lado (más grave aún) defienden objetos y no contenido. Defender al libro como objeto porque huele bonito o porque sus páginas se ponen amarillas con el tiempo, no nos dice nada de la contribución real que los libros han significado al desarrollo de la humanidad.
Como bibliotecaria y lectora, defiendo el contenido y la información, no me preocupa, no me incomoda y no me enoja si ésta se encuentra en un libro impreso, en un PDF, en un CD, en un MP3, en un blog o en una revista electrónica; no tengo ningún problema en tomar algún libro de los que se encuentran en mi recámara, así como tampoco tengo ningún problema en abrir algunos de los libros que tengo guardados en mi computadora y tampoco tendría ningún problema en tener en mis manos un dispositivo de lectura (e-book) porque lo que me interesa es lo que voy a leer y la información que voy a obtener.
Y ¿a qué viene toda esta reflexión? A la más reciente declaración de Ray Bradbury publicada en La Nación donde defiende el libro impreso y también declara la desconfianza que le generan los dispositivos de lectura como el Kindle de Amazon. Ray Bradbury es, sin duda alguna, uno de los escritores más importantes de nuestro tiempo, además de una de las principales referencias para los bibliotecarios y todos aquellos que nos dedicamos al mundo del libro, sólo mencionar “Fahrenheit 451” nos remite a aquella sociedad donde leer está prohibido y los bomberos en lugar de apagar incendios, los crean utilizando como combustible los libros. Ray Bradbury es y ha sido uno de los defensores más acérrimos del libro impreso; sin embargo, aseveraciones como “que quemen internet en lugar de quemar libros“ es querer que nuestra sociedad sea igual a la que nos narra en Fahrenheit 451, es sentirnos amenazados por la información que está en soportes distintos y por ello debamos eliminarlos, es casi como decir: “que quemen los libros en lugar de las tabletas de arcilla“ o “que quemen los libros en lugar de los rollos de pergamino“.
Me sorprende mucho que un escritor con una larga, fructífera y renombrada trayectoria defienda al objeto y no al contenido, que finalmente es el que importa. Me deja, como alguna vez se dijo en otra de sus intervenciones en relación con los libros e internet, con sentimientos encontrados. Celebro su pasión por los libros, celebro su defensa a las bibliotecas, lo admiro como escritor; sin embargo, no puedo estar de acuerdo en que alguien que ha dedicado su obra a defender el conocimiento, pida que este sea eliminado cuando no se encuentra en los objetos ya conocidos (libro impreso), resulta incoherente hablar del futuro y quedarse en el pasado. ★
Lo que es yo, por mi parte, no la veo.
Hay gente que entiende lo que está pasando, pero se limitan a lamentarlo. Falta pasión, ese es el secreto de este gran globo democrático en que nos hemos convertido. Durante varios lustros hemos sido serenos, objetivos, pero la objetividad es inofensiva, no sirve para cambiar el mundo, ni siquiera para cambiar un país de bolsillo como éste. Hace falta pasión, y pasión gritada, o pensada a los gritos, o escrita a los gritos. Hay que gritarle en el oído a la gente, ya que su aparente sordera es una especie de autodefensa, de cobarde y malsana autodefensa. Hay que lograr que se despierte en los demás la verguenza de sí mismos, que se sustituya en ellos la autodefensa por el autoasco. El día que sientas asco de tu propia pasividad, ese día te convertirás en algo útil.”
Y como hace falta esto en México.
In memoriam: Mario Benedetti. ★
01 abr 2009
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Mundo
Yo soy el mundo, y el mundo soy yo,
porque por medio de mis libros puedo ser lo que quiera.
Palabras y dibujos, prosa y verso
me trasladan a lugares que están cerca y a la vez lejos.
En la tierra de los sultanes y del oro,
mil historias que hablan sobre todo
de alfombras voladoras, genios de lámparas maravillosas,
ogresas y simbades, le cuentan sus secretos a Sherezada.
Con cada palabra de cada página,
viajo a través del espacio y del tiempo.
Y sobre las alas de la fantasía,
mi espíritu atraviesa tierra y mar.
Cuanto más leo, más comprendo
que con mi libro siempre estaré
en la mejor de las compañías.
Hani D. El-Masri
Trad: Paula Sanz
Con este mensaje dirigido a los niños de todo el mundo, el escritor egipcio Hani D. El-Masri está abanderando la conmemoración del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, convocada cada año por los comités nacionales de IBBY (International Board on Books for Young People) y que coincide también con el nacimiento de Hans Christian Andersen, uno de los representantes más destacados de la literatura infantil.
Si bien es cierto que la formación lectora es un tema pendiente para muchos gobiernos y el caso de México no es la excepción, no cabe duda que las actividades encaminadas a celebrar este día y promover la lectura entre los niños son una gran oportunidad para lograr que los niños se acerquen a los libros como una actividad recreativa y no como una obligación escolar.
El cartel conmemorativo también es obra de El-Masri
10 mar 2009
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Internet
En esta última entrega de la traducción de “El e-Book pasado y futuro” se analiza como el e-book se tiene que enfrentar no solo a su competencia directa, que es el libro impreso; sino también a la creciente oferta de otros dispositivos que van más allá del simple dispositivo de lectura, como es el caso del iPod/iPhone y otros teléfonos celulares; de igual forma, se analizan algunos de los principales problemas que aún no han encontrado solución para que el e-book pueda se parte de la oferta en el mercado editorial tradicional.
EL E-BOOK PASADO Y FUTURO: LEER EN LA ERA DIGITAL
Por: John Siracusa
Tiempos modernos
El mercado actual del e-book sigue siendocomo el mercado del e-book antiguo, algunas cosas han sufrido un cambio drástico, pero aún es básicamente la misma historia.
Algunos de estos cambios son obvios, con el surgimiento de iTunes como el principal vendedor al por menor de música en Estados Unidos , ya no se cuestiona más la viabilidad de las ventas en línea. Los propietarios del contenido están dando señales de que comienzan a darse cuenta de esto cuando se trata de la Administración de Derechos Digitales (DRM, por sus siglas en inglés). Los “teléfonos inteligentes” se están convirtiendo en simples “teléfonos”, y un teléfono en particular está llevando al mercado de teléfonos celulares más allá del tímido mundo de los ringtones; sin embargo, desde la perspectiva de cualquier persona que haya sido parte de los comienzos, el aspecto más notable en el mercado del “nuevo” e-book es la manera cómo ha repetido viejas fórmulas.
Cuando nos enfrentamos con la cuestión del e-book, la respuesta obvia hacia un dispositivo de lectura es casi tan popular como lo era en 1990. El Kindle de Amazón es el actual Rocketbook , con la gran diferencia de que tiene el respaldo del vendedor minorista más poderoso a nivel mundial y que además vende exclusivamente a través de internet (se que muchos lectores nunca han escuchado siquiera hablar del Rocketbook, pero este es precisamente el punto). Y tal como en los años 90, existen otros jugadores que están apostando al dispositivo que la gente ya conoce .
Al igual que un veterano de la guerra de los primeros e-books y conociendo la suerte que tuvieron los dispositivos de lectura en ese entonces, quizá esperarías que mi predicción fuera la misma en esta ocasión: muerte para el Kindle y el Sony Reader y larga vida para el celular y/o e iPhone.
Aún sigo creyendo que los lectores especializados se adecuarán más a un mercado maduro de e-books, siempre y cuando los consumidores puedan justificar fácilmente el costo de dispositivos tan especializados; aunque esto no significa que los dispositivos de lectura no tengan éxito: el Kindle es el mejor ejemplo de esto, al autonombrarse la estrella de la tienda Amazon. Quizá Amazon tenga que arrastrar al desgarbado Kindle directo al umbral crítico y se convierta en el “iPod de los e-books.” Entonces Apple finalmente entenderá que el iPod (y el iPhone) es el “iPod de los e-books”. Los esfuerzos de Amazon están en desventaja frente al obstáculo que representa la venta del hardware, así que la puerta aún está abierta para el competidor más fuerte que sea capaz de presentar un buen dispositivo lector, sea o no Apple.
Las actitudes más comunes hacia el e-book no han cambiado mucho; de hecho, podrían incluso empeorar. Muchos consumidores han aprendido sólo lo suficiente sobre el e-book durante los últimos diez años, lo que ha fortalecido opiniones desfavorables, y no olviden a los entusiastas oponentes del progreso tecnológico que lucharán hasta su último aliento. En general, lo anterior nos da una sensación de todo esto ya ha pasado antes , y quizá también una sensación de “todo esto pasará de nuevo,” es casi como si estos intentos por levantar del suelo al e-book nunca vayan a rendir frutos.
En un nivel más personal, es como si Peanut Press nunca hubiera sucedido, lo que explica parcialmente el resentimiento y rebeldía con el que comencé este artículo. Para aquellos que hemos estado desde el inicio en este camino imperdonable, esperanzados en que las masas tengan en sus manos un e-book y lo lean una y otra vez, en este sentido y sin una comprensión aparente del pasado, los resultados nos resultan agridulces. No es que estemos obsesionados con lo que pudo haber sido, pero nos sentimos decepcionados de lo poco que hemos aprendido de nuestros errores y, después de todo, ustedes deben conocer la historia antes de que puedan aprender de ella.
Por último, están los editores, fieles y constantes en esta lucha, ¿acaso ellos han aprendido algo? A veces pienso que se sienten decepcionados de que el e-book no haya desaparecido; sin embargo, el tiempo los ha tratado con rudeza y ellos responden con más rudeza , y se respira un ambiente de desesperación sobre los acuerdos recientes entre las grandes editoriales y algunas editoriales electrónicas relativamente oscuras. Estos tratos podrían haber desvanecido el mercado hace cinco años, pero hoy en día raramente harían algún ruido pues no están involucradas con Apple, Amazon o cualquiera de los otros líderes del mercado digital.
Mientras tanto, pareciera que en la plataforma que se encuentra más cercana a mi corazón siguiera reinando la confusión sobre el e-book; tenemos un dispositivo lector de gran aspecto que sólo puede ofrecer textos de dominio público, un sinnúmero de aplicaciones que simulan la apariencia del libro que sólo empeorarán y extenderán el malentendido sobre cómo pueden y deben funcionar los e-books sobre una plataforma móvil.
Si aún quieres tener una buena aproximación del mercado del e-book justo como yo la imaginé hace algunos años, instala entonces eReader y Stanza (ambos son gratuitos) en tu iPhone o iPod, compra y descarga un libro y siéntate a leer; puedes hacer todo esto de forma inalámbrica (WiFi, EDGE o 3G) en un dispositivo ligero, delgado y pequeño que tiene una pantalla de alta resolución, con gran capacidad de almacenamiento y que, por cierto, es también un teléfono, un MP3, plataforma para aplicaciones, buscador y máquina de juegos.
Sin embargo, aún hay una pieza del rompecabezas perdida: un almacenamiento en línea lo suficientemente confiable, y una base de millones de consumidores establecidos y fieles a los cuales venderles el e-book; mi intención no es discriminar a las tiendas de e-book donde se encuentra eReader y Stanza , pero, seamos francos, ninguna de estas tiendas tiene a más de 50 millones de consumidores utilizando su tarjeta de crédito y tampoco realizan millones de ventas electrónicas. Así que permítanme que lo diga, la App Store no es el lugar más indicado para vender libros, y tampoco lo es tienda equivalente donde se puede comprar música y videos: la iTunes Store .
Después de lo que ya he mencionado, hay muchas razones para ser optimista respecto al negocio del e-book; todavía existen jugadores poderosos que están realizando sus movimientos y otros que están listos para comenzar a hacerlos; y si los editores aún no le encuentran sentido al mercado del e-book, al menos parecen estar lo suficientemente desesperados para tomar en cuenta las ofertas que en el pasado han ignorado. ★
20 feb 2009
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Internet
En esta segunda entrega de la traducción del artículo El e-Book pasado y futuro: leer en la era digital se explican algunas ventajas del e-Book sobre el libro impreso, así como la transición y aceptación que históricamente han tenido otros avances tecnológicos, como es el caso de la música en CD y MP3 y que bien podrían (y deberían) aplicarse a la transición del libro impreso al e-book.
EL E-BOOK PASADO Y FUTURO: LEER EN LA ERA DIGITAL
Por: John Siracusa
El inevitable e-Book
Aún cuando resultara más sencillo aplicar la lógica y el razonamiento para las acciones de un gran número de personas, sería un ejercicio sin importancia; todos los argumentos previos en relación con la calidad de la pantalla y la separación del medio y el contenido se desmoronan al enfrentar esta inconveniente realidad: la gente no quiere leer libros en una pantalla; o, parafraseando a una ya olvidada pero muy conveniente película de los 90s : la gente ama a sus libros.
Lo cierto es que este argumento también se extingue y a los bibliófilos les tengo malas noticias: el tan amado libro, que es un soporte de información menos sofisticado, no le gana a toda una historia y linaje.
Esto ha sucedido una y otra vez, y puede incluso suceder sin el cambio de opinión de una sola persona; para decirlo sin rodeos: la gente muere, y se podría decir que la muerte es el mejor impulsor del progreso humano. Incluso en una comunidad donde la razón está basada en la ciencia, a veces es necesario esperar a que una generación de científicos mueran antes de que una nueva teoría gane la aceptación general.
Así que, la tan romántica muerte y el paso del tiempo, tienen que suceder. Muchas nuevas tecnologías son ampliamente adoptadas sin que sea necesario que una generación cambie. Sin embargo, hasta ahora los libros no han cedido terreno. Aquí el mensaje es simple, a largo o corto plazo, el resultado será el mismo.
Aún cuando la próxima generación y las venideras estén influenciadas por los prejuicios de sus padres, es más probable que juzguen estas nuevas tecnologías por experiencia propia; y en el caso de los e-Books, los méritos ya son visibles; de hecho, algunos de estos méritos han sido conocidos en otras transiciones tecnológicas exitosas.
Conveniencia: ¿ mil canciones en su bolsillo? Un millón de libros en su bolsillo. Traiga consigo todas sus lecturas en todo momento, no pierda sus anotaciones, no más páginas dobladas, rasgadas, arrancadas o manchadas. No requiere estantería y tampoco ir a las librerías: compre y comience a leer en segundos. Lea donde y cuando sea con una sola mano; y no pierda su página al dejar de leer abruptamente.
Poder: busque de manera inmediata la definición de una palabra con un sólo click. Subraye de manera infinita sin degradar el texto. Haga anotaciones sin verse limitado por el margen y haga miles de anotaciones y ligas en cualquier parte del texto.
Potencial: consuma, comparta y vuelva a mezclar cuantas veces quiera.
Todo esto suena maravilloso ¿pero acaso es suficiente? ¿Acaso todo lo anterior es tan importante como para fomentar inevitablemente la transición? Parece una demanda un tanto dudosa, para tener una mejor perspectiva, pensemos en cualquier otra transición tecnológica que hayamos vivido recientemente.
¿Qué ventajas nos ofreció el CD como para reemplazar los discos de vinyl y los cassettes? Los geeks seguramente argumentarán que se debió a la calidad del audio (aunque los fanáticos del vinyl digan lo contrario) y a la posibilidad de hacer muchas copias digitales; aún cuando las copias digitales no fueran lo más importante y la calidad de audio no haya sido lo más atractivo para el mercado al momento de aparecer el primer CD.
Las características más importantes del CD fueron mucho más mundanas: más durables y pequeños que el vinyl; además no era necesario adelantarlo, regresarlo o cambiarlo para escuchar determinada canción (ah! además las disqueras no pudieron esperar para hacer una reventa de su música). La calidad del audio y la reluciente apariencia futurista solo ayudaron a romper el hielo, y desde luego las copias digitales no fueron lo primero en lo que los geeks pensaron cuando el CD apareció (cuando las computadoras aún no tenían suficiente RAM y los quemadores de CD aún no existían).
En el mismo orden de ideas, pensemos en la transición del CD a descargar música, de hecho estamos en plena transición. ¿Qué ventajas nos proporcionan los MP3 sobre el CD? El tiempo para hacer cualquier otra cosa, es decir, ahora es posible comprar y descargar una canción sin salir de casa, además que puedes comenzar a escucharla inmediatamente y el almacenamiento de los discos también se elimina. Eso es todo.
¿Qué hay al respecto de la calidad de audio? De hecho, esto ha empeorado durante la transición; los consumidores también están subiendo las letras de las canciones y las portadas con una menor calidad. ¿Esto representa alguna mejoría? desde el punto de vista de los consumidores, la respuesta es un rotundo “sí”, así que lo que se contempla aquí es el poder de la conveniencia y la gratificación instantánea.
Ahora, revisemos una vez más las virtudes de los e-books, espero que estén de acuerdo en que son más que suficientes. ¿Aún no están convencidos? Ok, aún hay tiempo para ir a la opción nuclear… ★
11 feb 2009
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Internet
Recientemente se publicó en Ars Technica el interesante artículo The Once and Future: on reading in the digital age donde se habla del presente, pasado y futuro de la lectura en dispositivos que no son precisamente libros. Hace algunos días, publiqué aquí un post sobre este mismo tema y creo que el artículo de Ars Technia nos ayuda a esclarecer un poco más el panorama en torno a el libro electrónico (e-Book) y las recientes formas de lectura, por eso me permito presentarles (en varias entregas) la traducción libre de algunos extractos que me parecen de sumo interés.
En esta primera entrega Un libro con cualquier otro nombre, se habla de la lectura en formatos distintos al papel, la vieja discusión de separar la forma (dispositivo) del contenido (texto):
EL E-BOOK PASADO Y FUTURO: LEER EN LA ERA DIGITAL
Por: John Siracusa
Un libro con cualquier otro nombre
Parte del problema está justo en el nombre: e-book. En el mundo de la impresión, la palabra “libro” se utiliza para referirnos tanto al contenido como al medio. En el mundo digital, el e-book se refiere sólo al contenido, o mejor dicho, esa es la intención. Desafortunadamente, al estar ambos términos fundidos en la jerga del mundo impreso, se transfiere también a la terminología digital, de ahí mucha de la confusión.
Esto no sucede igual con la música, donde el medio y el contenido están separados; el medio cambia (vinil, cassette, CD, MP3) pero la música sigue siendo música. La música es el producto, lo que estás adquiriendo; el medio es sólo un recipiente que cambia implacablemente. Cuando aparece un mejor medio más conveniente, barato o rápido, la música le sigue, con o sin los propietarios del contenido.
Sin embargo, con el libro… hay tanto a cuestas en torno a este término: tomos gigantes, libros en encuadernación rústica o tapa dura, y todos se identifican como libros. Actualmente no ha habido en el mundo escrito una discontinuidad de forma que enfatice la separación de la forma y el contenido igualable a la que existe en la industria musical.
Algunos géneros literarios se aferran al libro como forma y como contenido: novela, biografía, historia; “estoy escribiendo un libro,” “lleva contigo un libro,” “trabajo en una librería.” Aunque fuera posible que la mayor parte del contenido de Ars Technica apareciera en un libro, quizá no sea lo que estás pensando cuando lees la palabra “libro”. Como ya lo dije, hay mucho a cuestas.
Mi discusión no se centra en el punto de la nomenclatura, es muy claro que existe un rostro poco amigable detrás de las quejas más comunes en torno a los e-book.
Tigres de papel
Existe una legión de objeciones populares en contra del e-book, y, sorpresivamente son los entusiastas de la tecnología (por ejemplo, muchos de los que están leyendo este artículo) los que están entre los más ofendidos. Aquí les presentamos algunas de las principales objeciones:
La pantalla
“No puedo leer una novela entera en una pantalla!” “El papel tiene un contraste superior” “Vista cansada! vista cansada!” “Despiértenme cuando tengamos pantallas de 1200 dpi.”
Con muy pocas excepciones, todas las comparaciones desfavorables de la pantalla frente al libro impreso son acertadas, pero estoy aquí para decirles que eso no es lo que importa.
En el mundo industrializado, el tiempo que las personas invierten para leer en una pantalla ha anulado el inconveniente de la pantalla misma. Literalmente, millones de personas han demostrado estar dispuestas y ser capaces de leer grandes volúmenes de textos en pantallas que resultan poco cómodas, pensemos por ejemplo en los mensajes de texto de los celulares: habrá quien diga que los mensajes de texto son cortos, pero puedo apostar que el Estadounidense promedio leerá sustancialmente más texto en su celular que en un libro.
Sin embargo, los celulares son sólo la punta del iceberg -un iceberg llamado “la web.” ¿Cuántas palabras y texto en páginas web crees que se leerán este año en Estados Unidos y otros países desarrollados que tienen similar penetración de Internet? ¿cómo puede esto compararse con el número de palabras que serán leídas en los libros durante el mismo periodo por la misma gente?
Es claro que la gente espera leer en las pantallas, pantallas viejas y llanas con un pequeño texto y grandes pixeles. Se leen grandes cantidades de texto durante periodos extendidos, más de 40 horas en una semana laboral, es decir, cuando muchos oficinistas se sientan a trabajar frente a una computadora todo el día. Y también se sientan a leer por placer en casa. Es probable que lo estés haciendo en este momento (a no ser que imprimas la versión en PDF de este artículo o pagues para que te lo lean).
Lo diré nuevamente: la gente leerá en las pantallas. La superioridad óptica del papel aún es real, pero también irrelevante. El umbral de calidad mínimo para las lecturas extendidas hace tiempo quedó atrás.
Entonces ¿esto significa que las personas tienden a leer novelas y otros “libros” tradicionales en las pantallas? No necesariamente, mi único objetivo en esta sección es poner sobre la mesa de una vez por todas el argumento tecnológico.
No voy a pedirte que desees leer realmente una novela en una pantalla, lo que intento decirte es que tu reticencia a hacerlo no tiene nada que ver con la tecnología en pantalla a pesar de las fervientes protestas (…donde “tú” es estadísticamente proporcional a un grano de arena, obviamente. Algunas personas tienen problemas físicos legítimos con las lecturas prolongadas en la pantalla -y papel. De cualquier forma siguen siendo sólo un ruido estadístico).
Creo que la gente lo entiende, aún cuando es muy real la reticencia incluso a considerar leer un “libro” en algo que no es un libro. La mente pide a gritos una explicación lógica, especialmente las mentes técnicas; por lo tanto, la racionalización falsa en torno a la pantalla es ya muy conocida por los entusiastas de la tecnología.
El dispositivo
Ah! la queja del dispositivo es prima hermana de la queja que pesa sobre la pantalla: insatisfacción con el dispositivo de lectura, “Es muy grande,” “No puedo doblarlo,” “Me da miedo romperlo,” “La pila nunca se agota en un libro real.”
Menciona el término e-book a una persona que jamás lo haya escuchado y su inclinación natural será pensar primero en algún tipo de dispositivo con forma de libro. El hecho de que los dispositivos como estos existan y sean comercializados sin considerar la diferencia entre un “lector de e-book” y un “e-book” solidifica esta asociación incluso entre los consumidores que conocen el e-book.
Es muy cierto que la conexión del libro físico normalmente es adoptada sin reservas por la industria, lo que resulta en aparatos con proporciones similares a las del libro, nombres tecnológicos como “e-ink” (e-tinta) e incluso las cubiertas rudimentarias o las cubiertas de pasta dura. Todo esto conspira para consolidar la conexión entre el dispositivo y el contenido. Por lo tanto, la insatisfacción con el dispositivo se traduce en la insatisfacción con el e-book en general.
Y la mayoría de las veces, hay mucho para estar insatisfecho: la pantalla es a menudo, el primer objeto de crítica. De hecho ya se han cubierto los temas de apariencia, pero las proporciones de la pantalla y la durabilidad también están bajo la mira, sin mencionar la influencia de la pantalla sobre la vida de la batería. También resulta difícil obtener un dispositivo de tamaño, peso y precio exactamente igual a cualquier otro producto.
Es claro que los dispositivos, tanto los portables como los estacionarios, que la gente ha mostrado ser capaz de leer (en el caso de los portables) traen consigo casi cualquier defecto; así que cuando llega el momento de considerar invertir en los llamados “e-books,” hay un inmediato cambio de contexto en las mentes de los consumidores pues comienzan a preocuparse por las fallas reales o imaginarias de los dispositivos que pretenden encarnar este concepto. ★
28 ene 2009
Publicado por Uvejota en Libros-y-Lecturas , Internet
El libro como formato soporte de la palabra escrita está muy evolucionado. El libro no emite ninguna luz y por lo tanto no cansa tanto como una pantalla. Los libros son objetos tridimensionales cuyo contenido también es tridimensional. En cambio una pantalla líquida no tiene todavía un contenido tridimensional. Pasar página sigue siendo un placer para los sentidos que no consigue el e-book. También hay fotocopias de libros pero el papel también influye en la legibilidad y ya hace mucho tiempo que el formato de los libros dejó de ser de tamaño folio porque cansa en una lectura atenta. La historia del libro es una historia apasionante en la que se debe reconocer una evolución contínua de su formato para adaptarse al uso. Todavía le queda reinado al libro porque es muy superior a las otras alternativas. Lo que debemos intentar es que haya para todos y de calidad en las bibliotecas públicas. – barbas –
Como bibliotecaria, desde hace ya mucho tiempo vengo escuchando esta discusión: si desaparecerá o no el libro impreso. Sin embargo, con la lectura de La pantalla del ordenador no acabará con los libros publicado hace unos cuantos días en Publico.es, me vino de nuevo a la mente esta vieja, ya muy vieja discusión que en ciertos momentos me parece ociosa.
En resumen, lo que nos dice este artículo es que el Centro Nacional para la Educación y la Investigación de la Lectura en Noruega ha realizado estudios donde concluye que el formato digital impide la lectura a fondo de un libro, cosa que no sucede con el formato impreso.
En realidad este estudio no es el primero en su tipo y sólo se refiere a la lectura de grandes novelas y desde luego no está tomando en cuenta la lectura de otro tipo de contenidos, como pueden ser los artículos de diarios (que por cierto cada vez son más los que están migrando a las versiones electrónicas), los blogs, los ebooks, etc. Tampoco se está tomando en cuenta que muchas bibliotecas (las que deberían ser las principales defensoras del libro impreso) están comenzando a apostarle a la información y las herramientas de internet, no veo entonces la necesidad de seguir discutiendo si el libro impreso desaparece o no; tampoco me parece productivo defenderlo a capa y espada.
Sin embargo, hay algo que siguen omitiendo estos estudios, los que proclaman la desaparición del libro impreso y los que defienden al mismo: lo importante no es la forma, sino el contenido. Es un hecho que la gente sigue en discusión por el formato y no se detienen a analizar que lo importante es la información que cada uno de estos formatos lleva en su interior. Quizá ha llegado la hora de reconocer que se está leyendo distinto: hace más o menos 5,000 años al inicio de la escritura cuneiforme aprendimos a leer en tabletas de arcilla; más tarde en el Egipto del 1500 a.C surgieron nuevos formatos donde plasmar información como es el caso del pergamino y el papiro; después con la llegada del papel comenzaron los primeros libros bellamente copiados por los amanuenses y escribanos; y posteriormente con la imprenta de Gutenberg comenzó la producción a gran escala de libros impresos; acá, en el México Colonial, los códices prehispánicos fueron remplazados por los primeros libros impresos en este continente. Como vemos, históricamente, los formatos donde leer han cambiado una y otra vez y hemos aprendido a leer en cada uno de ellos, a esto se le llama evolución: una tableta de arcilla no es otra cosa más que un libro, un códice no es más que un libro al igual que ocurre con los rollos de papiro y el pergamino.
El libro se ha mantenido en constante evolución y mi postura es que lo verdaderamente importante es el contenido; creo que es un poco erróneo defender a capa y espada el libro impreso, pues corremos el riesgo de convertirnos en unos coleccionistas que acumulan, con grandes y majestuosas bibliotecas personales que muy escasamente son leídas (conozco casos reales); tampoco cometamos el error de proclamar la muerte del papel. Preocupémonos por lo que hay dentro de cada uno de estos materiales, la información es lo verdaderamente importante. Si los estudios han demostrado que no se lee igual, pues entonces quizá debamos comenzar a leer de una manera distinta, y mejor aún, quizá debamos aprender a leer de dos maneras y disfrutar de la lectura de dos maneras.
En el fondo, me molestan en gran medida las posturas extremas, tanto los que defienden al libro impreso, como los que proclaman su desaparición, como bibliotecaria que ha vivido la transición tanto de formatos como de herramientas, me gusta pensar un poco más abiertamente y aprender a aprovechar las ventajas de ambos tipos de lectura, no estoy ni a favor ni en contra del libro impreso, no proclamo su desaparición pero reconozco los avances de los formatos. Me gusta pensar más en la importancia de los contenidos y el conocimiento que se está heredando a través de los mismos, sin importar el formato. ★
competirá al formato micro cuatro tercios. No me confío mucho a Sony pero esto impulsará el mercado en ese segmento.
Si te ha gustado mi trabajo, puedes votar de dos formas, como usuario CPB o si no quieres registrarte, puedes hacerlo como “People’s Champ”. :)
Una semana de diseño fusiona las tendencias actuales consolidándolo como herramienta de cambio y de impulso económico. (Islas Canarias, España)