6 básicos para sobrevivir a Facebook

facebook wond
Sí, ya se que existen un sinfín de artículos que hablan del tema y de cómo convertirte en un “Facebook Star” o casi que “reglas de etiqueta para Facebook”; sólo que por más artículos existentes muchos de nuestros contactos caen en lo mismo y luego se ofenden porque los removemos o, peor aún, nos ofende que nos remuevan o bloqueen.

Así que mi lista personal no pretende descubrir el hilo negro de las redes sociales y tampoco convertirte en un “Facebook star”, son sólo 6 puntos básicos que trato de evitar para hacerme y hacerle a mis contactos la vida en Facebook más placentera (además creo que los puntos 4 y 5 casi no han sido mencionados en artículos similares):

  1. La regla de oro en Facebook: definir cómo vas a utilizar la red social, como un espacio personal, de amigos, networking, profesional, familiar… Recuerda que si lo utilizas como medio de escape donde quejarte de tu trabajo o profesión y agregas a tu jefe o colegas, entonces la ecuación puede que no funcione. Si lo vas a utilizar como un espacio para contactar con tus colegas, pero sólo lo utilizas para llenar los famosos “Test de personalidad”, aquí tampoco la ecuación va a funcionar.
  2. La segunda regla de oro no sólo para Facebook, sino para cualquier red social a la que pertenezcas: no te ofendas cuando alguien no acepte tu solicitud de “amigo”/contacto. Y mucho menos si no tienes un perfil con tu foto y tus intereses. Facebook no se trata de llenarte de miles de “amigos,” sino de contactar gente afín a tus intereses; pero para ello es imprescindible darle una pista que anime a alguien a agregarte. No creo ser la única que ha rechazado solicitudes de amigos porque el perfil no tiene foto, en el nombre tiene un apodo, no se quiénes son sus amigos, no se a qué se dedica, no se cuáles son sus intereses y no tengo idea cómo llegó hasta mi perfil. La contraparte de esta regla, pero no por eso menos importante es: tampoco estás obligado a aceptar todas las solicitudes de contacto que te llegan; conozco gente que ha dicho que agrega sólo por “cortesía” y después se da cuenta que le aburre, molesta lo que el contacto hace o dice. Es mucho más cortés declinar una invitación a aceptar-remover, aceptar-remover.
  3. Mucho cuidado con lo que compartes, y si tienes dudas en cuanto a lo que quieres decir, imagina si contarías eso mismo a la persona que está sentada a tu lado en el bus o bien, si es conveniente que en tu trabajo conozcan lo que compartes. La cosa es muy simple: olvídate de la pantalla y piensa cómo actúas en vivo y en directo con otras personas y lo que quieres que éstas conozcan. Recuerda: ser honesto no implica que tus contactos sepan y/o les interese a qué hora vas al baño.
  4. Evita invitar a eventos para ese mismo día o al día siguiente si tu contacto está al otro lado del mundo, a menos que junto con la invitación les hagas llegar el boleto aéreo y demás viáticos. Cuando se trata de eventos virtuales que puedes seguir a través de un Fan Page de FB o Twitter o del mismo sitio, entonces la cosa cambia y es posible que el contacto esté en condiciones de atender la invitación.
  5. Si una vez ignoraron tu invitación a una Fan Page, seguramente las próximas 30 veces que los invites será lo mismo y es muy probable que te ganes que te eliminen de su lista. Quizá tu pienses que la gente es fan de tus fotos, de tu blog, de tu podcast, pero no siempre es así; además, primero tienes que mostrar un trabajo interesante antes de que esperes que alguien sea fan de tu trabajo, y si sospechas que eres un “artista incomprendido” entonces no desesperes ya llegará alguien que aprecie tu trabajo desde la primera invitación =P.
  6. Diálogo, diálogo y más diálogo. Abrir un perfil en Facebook no sólo es para tener milochomil “amigos”, si esperas que la gente se interese en tu perfil, en lo que escribes, en lo que muestras, entonces debes comenzar por hacer lo mismo. No se trata de comentar por comentar, si partimos del principio que agregaste a alguien afín a tus intereses, seguramente tendrás tema de conversación con esa persona. Recuerdo en las elecciones pasadas cuando los candidatos tuvieron el “boom” de las redes sociales y agregaban a cuanto usuario se dejara para después no contestar dudas, reclamos, etc., ya lo dije en su momento “Políticos y políticas: absténganse de las redes sociales hasta que conozcan cómo funcionan… o corren el riesgo de convertirse en spam.“ También recuerdo fotógrafos ávidos de mostrar sus fotos e invitando a sus cursos y eventos, pero jamás contestando un comentario que se hacía a su trabajo. Tampoco olvides que es preferible (y tu contacto te lo va a agradecer) entablar conversación, a mandar miles de aplicaciones, florecitas, tarjetas, pokes, test, regalos virtuales, mascotas, plantas, y miles de etcéteras.

Ya para cerrar: tú eres dueño de tu perfil y puedes hacer o deshacer a tu antojo; pero entonces no te sorprenda-indigne-moleste si te bloquean, si te borran, si te llenas de comentarios desagradables, si te corren o llaman la atención en tu trabajo por algo que dijiste, si no te agregan o si no te toman en serio. ★

danzón
Cuando la fotografía evolucionó al campo digital se convirtió en una actividad accesible para muchas personas que antes no habrían pensado hacerla parte de su vida. A pesar de su aparente accesibilidad, es difícil que un aspirante a fotógrafo reciba consejos valiosos en su andar fotográfico. Por eso, siempre viene muy bien encontrar en la red artículos que nos den una luz en nuestro trabajo con la “luz”, como es el caso de Advice , una serie de consejos que nos da la fotógrafa Cheryl Jacobs Nicolai en su blog PhotoDino . A continuación les comparto la traducción:

Lo que todo aspirante a fotógrafo debería saber
Estas son mis ideas, ni más ni menos

  • El estilo es una voz, no es una apoyo o una acción. Si puedes comprarlo, pedirlo prestado, descargarlo de la red o robarlo, entonces no es un estilo; así que no busques afuera, sino en tu interior.
  • Conoce tus fortalezas. La suerte es algo bueno, pero es terrible confiar en ella; es como el dinero: sólo lo tienes cuando no lo necesitas.
  • Nunca pidas disculpas por tu propio sentido de la belleza. Nadie puede decirte lo que debe gustarte o no; así que hagas lo que hagas, hazlo descaradamente y sin arrepentirte, pues no puedes construir tu sentido de la estética basado en un consenso.
  • Aprende a decir que NO y aprende a decirlo frecuentemente, tal vez sea difícil, pero te lo debes y también a tus clientes. Rechaza ofertas de trabajo que no te llenen y dile no a lo que te exceda. No eres bueno con nadie cuando estás estresado.
  • Aprende a decir en voz alta y con una mirada firme: “Soy fotógrafo”; si no eres capaz de decirlo y creerlo, entonces no esperes que alguien lo haga.
  • No te puedes especializar en todo.
  • No tienes que entrar en un negocio sólo porque la gente te dice que debes hacerlo y tampoco tienes que trabajar de tiempo completo y tener un ingreso fuerte para ser exitoso. Si decides que quieres entrar en el negocio, establece tus límites antes de comenzar.
  • Conoce tu estilo antes de que lo hagan por ti; de no ser así corres el riesgo de que los clientes dicten tu estilo y eso te convierte en un ejecutor. Si después cambias tu estilo, te verás forzado a comenzar de nuevo y eso siempre es difícil.
  • Acepta las críticas pero no las tomes al pie de la letra sólo porque alguien te dice que así debe ser; las críticas son opiniones y nada más. Toma en cuenta los consejos y de quien vienen; toma en consideración tu estilo y lo que quieres expresar con tu trabajo, y sólo entonces implementa lo que tenga sentido implementar. Esto no te hace desagradecido, sino una persona independiente.
  • Date un espacio para crecer y evolucionar; puede parecer una buena idea llamarle a tu empresa “El Club de Tobby”… pero ¿que pasará cuando decidas que te gusta fotografíar a los grandes empresarios?
  • Recuerda que si tu trabajo luce igual al de los demás, no hay ningún motivo para que tu cliente te contrate en lugar de contratar a alguien más. A menos que cobres barato, pero nadie quiere ser recordado como“un fotógrafo barato.”
  • Las tretas y las mercancías van y vienen, pero un fotógrafo honesto nunca pasa de moda.
  • Resulta más sencillo enfocarse en adquirir el mejor equipo fotográfico que en aceptar que debes ser creativo con lo que ya tienes. Comprar equipo es una distracción cara y conveniente; así que sólo necesitas una cámara y un exposímetro decente y no necesitas gastar un centavo más hasta que manejes y explotes tu equipo a la perfección. Invierte en equipo nuevo solo cuando te sientas limitado con el actual.
  • Aprende que el retrato se trata de personas, no de fotografía. Los mejores retratos son el resultado de una fuerte conexión humana.
  • Nunca olvides por qué comenzaste a tomar fotos. Una técnica excelente es una gran herramienta, pero un terrible producto final. Lo mejor que una técnica puede lograr es no llamar demasiado la atención; nunca permitas que la técnica eclipse tu trabajo.
  • Nunca compares tu trabajo con el de alguien más, es un maratón sin fin. Alguien puede comenzar y progresar más rápido que tú, pero cada corredor tiene su propio ritmo. Tu trabajo es tu trabajo, no es una competencia en la que alguien tiene que ganar.
  • Abraza la frustración, te obliga a aprender y crecer, amplia tus horizontes y te ilumina cuando estás estancado. Nada es más peligroso para un artista que la autocomplacencia.

El precio de acumular

Leyendo el post 10 unexpected costs of owning things que habla de el costo real —y del que no siempre somos conscientes— del consumismo, me han venido a la mente algunas ideas en torno al gusto de acumular que parece ser una constante y casi característica del ser humano. Nos gusta llenarnos de ropa, de zapatos, de libros, de autos, casas, aparatos, tarjetas de crédito, etc., al parecer todo lo que lleve un precio se convierte en un objetivo y, en algunas ocasiones, una obsesión para muchos de nosotros. Sin embargo, quizá convenga detenernos un poco para analizar las cargas, no sólo económicas sino también emotivas, de las que nos hacemos al adquirir cosas que, en la mayoría de las ocasiones, ni necesitamos ni utilizamos.

En el artículo en cuestión nos hablan de 10 costos inesperados de poseer:

  1. Lo que poseemos tiene un costo de adquisición, lo utilices o no. Te compraste unos zapatos y te das cuenta que aunque hermosos no puedes caminar una cuadra con ellos porque te taladran los pies, ya pagaste por ellos; te compraste la cámara fotográfica más moderna y costosa sólo para darte cuenta que no obtienes los resultados que esperabas, ya pagaste por ella y seguirás sin tomar las fotos deseadas; te compras el celular de moda que al siguiente año tendrá una nueva edición que también adquirirás, etc.
  2. Cargamos con el peso emotivo de las cosas que no utilizamos. Por eso es quizá tan complicado deshacernos de ellas, muñecos de colección, libros llevan un peso que va más allá del precio: cuándo lo compramos, por qué lo compramos, en qué condiciones lo compramos, el tiempo que ha sido nuestro y, especialmente, el motivo que nos llevó a comprarlo es algo difícil de botar.
  3. En tanto no se enfrente la realidad, no se aprenderá la lección de malgastar. Mientras sigamos acumulando seguiremos llenando espacios que no nos permitirán ver el resto de artículos que no utilizamos.
  4. Nos permitimos comprar símbolos de status. Por ejemplo, al adquirir un auto, a veces no lo hacemos pensando cubrir una necesidad de transporte, sino que queremos el auto más lujoso, más caro, que gasta más gasolina sólo por el simple gusto de pasearnos con él y dar la impresión de que podemos tener y mantener un auto así.
  5. Utilizamos las cosas como sinónimo de confort. A veces comprar nos hace felices, sentarnos en un sillón cómodo nos hace sentir tranquilos, ver nuestra casa con el decorado perfecto nos da una sensación de tranquilidad y paz; sin embargo, recordemos, muchas de esas cosas realmente no las necesitamos.
  6. Estamos sobrecargados. Es un hecho, nuestros apegos materiales y afectivos pesan y pesan mucho a la hora de movernos; pensemos en un cambio de casa, en un cambio de trabajo; sería más sencillo si sólo nos lleváramos nuestra ropa o nuestra experiencia profesional al momento de cambiar.
  7. Entre más cosas adquirimos, menos las vemos. Decenas de pares de zapatos se traducen en utilizar los mismos dos o tres pares; la biblioteca personal de muchas casas sólo son un asunto de pose porque muchos de estos libros no son leídos; tener miles de CD’s nos lleva a escuchar las mismas canciones. Así que de nada sirve llenarnos de cosas que, es un hecho no vamos a utilizar.
  8. Si estás malgastando, jamás recuperarás ese dinero. Recordemos el auto lujoso del punto 4, gastamos miles de pesos anualmente en gasolina y qué decir de las tenencias. El dinero “invertido” en el auto lujoso no trae ningún beneficio extra y lo que es peor, cuando nos deshacemos de ese auto jamás, jamás vamos a venderlo al mismo precio que lo adquirimos.
  9. Cada objeto tiene un proceso antes de que ser adquirido. Este punto se centra en el aspecto y la conciencia ambiental, volvamos al ejemplo de los libros impresos: antes de que un libro lo fuera, era un árbol, o mejor dicho, cientos de árboles que tuvieron que ser derribados para convertirlos en el papel necesario para el tiraje inicial. O quizá, tengamos que pensar en la ropa que utilizamos, zapatos, chamarras de piel y los animales que fueron sacrificados para que nosotros no sólo estemos abrigados, sino vayamos con la moda.
  10. Nos gusta la idea de poseer las cosas más que la realidad. El mismo caso de los libros, conozco a mucha gente que se llena de libros porque tienen esta idea un tanto prostituida y hueca de que la “lectura nos hace mejores”, pero enfrentémoslo, los libros guardados en un estante no nos van a transmitir ningún tipo de conocimiento.

Aunque el análisis es bastante acertado, me gustan especialmente los puntos 2, 8, 9 y 10 pues se centran en los tres aspectos que más desperdiciamos al momento de acumular: la parte emotiva, la parte ambiental y la parte económica. Personalmente he tenido que sobrevivir a dos mudanzas y después de eso me dije: “nunca más”, así que desde hace algún tiempo trato de adquirir sólo aquello que estoy segura de utilizar. Además tengo que admitir que aunque bibliotecaria adicta a las lecturas, me he dado cuenta que el culto al “libro-objeto” no es nada sano; así que en el último par de años opté por leer sólo aquellos que puedo adquirir prestados en una biblioteca o con algún amigo, o bien, leerlos vía mi computadora o el Stanza para el iPod.

Estoy convencida que deshacerse de los apegos materiales es una tarea casi imposible, pero una vez analizado y aceptado el hecho de adquirir sólo aquello que utilizaremos, al mismo tiempo que deshacernos de lo que no nos sirve, nos ayuda no sólo a movernos físicamente, también nos permite llevar una vida más práctica y holgada económicamente. El adquirir un auto económico que se adecua a nuestras necesidades reales redundará en una economía más sana, que al mismo tiempo se traducirá en menos dolores de cabeza a la hora del mantenimiento y, por qué no, en una vida más sana al no tenernos que preocupar por la seguridad del auto. Si dejamos de llenar nuestros estantes de libros o de muñecos de colección, créanme que se traducirá en una mudanza mucho más eficiente y menos cansada. Si consumimos menos y de manera responsable, se traduce no sólo en una mejor economía familiar, también en un planeta más limpio y más vivible. ★

En los últimos días he recibido varios mails, aquí y en flickr, preguntándome sobre el mejor lente y el más económico. Las opciones para la mayoría suelen ser Canon, Tamron y Sigma, esto por supuesto porque quienes me preguntan saben que uso Canon y que las otras dos marcas hacen objetivos para estas cámaras.

A primera vista se puede observar la calidad de Canon en su gama media, por encima de Sigma y Tamron pero esa no es la respuesta, esa en cambio es un poco más dura y más sencilla:

Si no puedes notar la diferencia y no necesitas escalar tus imágenes para hacer grandes posters, compra el lente que te ofrezca más por el menor precio.

Debes saber de apertura, exposición y distancias focales, sino ninguno de estos consejos te servirá mucho, ahí es mejor tomar al menos un buen curso básico de fotografía.

Mis tips son los siguientes:

  1. Establece lo que quieres realizar y comunicar en tus imágenes ¿es retrato, paisaje, macro, nocturna, deportiva o todos?
  2. Haz cuentas y fija un límite de presupuesto, es diferente comprar un lente para aprender que para trabajar, es por eso que los consejos siempre dependen de lo que quieres hacer, recomendar el lente más caro para alguien que a lo mejor no planea dedicarse a la fotografía o que apenas está aprendiendo, sería orillarlo a desperdiciar su dinero.
  3. Si tienes la oportunidad, renta alguno de los lentes que te interesa o si es posible, pruébalo en la misma tienda, como apuntaba antes, si no puedes notar la diferencia es porque tu ojo aún no está entrenado para ello, así que comprar el lente más versátil de menor precio va a ser suficiente para comenzar.

La vieja discusión entre fotógrafos novatos de, “es porque tu tienes una mejor cámara y por eso te salen mejores fotos” es totalmente falsa, mientras no explotes tu equipo actual a todo lo que da y comiences a sentirte limitado, no por los demás sino por las propias ideas que quieres ejecutar, no podrás notar la diferencia entre una u otra herramienta. ★

Desde que comencé en fotografía una de las habilidades que he desarrollado más es disparar a velocidades muy bajas, esto entre otras cosas, porque me gusta tomar fotografía de como luce la vida citadina en la noche o simplemente porque quieres usar una buena apertura para que salgo algo más que un par de ojos en foco.

Esta curiosa técnica de Joe McNally, aunque no nada del otro mundo, resulta útil para muchos fotógrafos, que aunque no lo crean, al día que escribo esto conozco varios que no simplemente no se atreven a disparar a… digamos 1/30 o 1/60:

Ahora ya saben como, que estos sencillos tips le vienen bien a todos. ★

Adiós al trípode: The No Pod

Lo mejor del asunto es que puedes hacerlo tú :) ★

Capturando la pantalla del iPhone/iPod

twittelator

Si tienes un iPod Touch o un iPhone y quieres hacer una captura de pantalla, solo debes apretar el botón de encendido (el que está arriba) y de inmediato el de home (el que está en la base debajo de la pantalla). Inmediatamente observarás un efecto de flash y la captura será guardada en tus fotos, de ahí, existe el atajo directo para enviarla por mail. Esto funciona al menos con la versión 2.0 del sistema (ajustes > general > acerca de).

¿Para qué quiero capturar la pantalla?

  • Para mostrar una aplicación del iPod en tu blog (en este caso muestro Twittelator).
  • Para compartir una nota o un dibujo.
  • Inmortalizar un record en un juego.
  • Hacer una invitación a una fiesta y publicarla en tu blog vía mail.
  • Reportar un error de visualización en alguna aplicación.
  • Mostrar como se ve un sitio en el navegador del iPhone.

Si encuentran otra utilidad, pueden dejarla en los comentarios. :) ★

  

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